Con la intención de renovar la vida de la Iglesia y fortalecer el anuncio del Evangelio en Honduras, la Iglesia Católica dio inicio a la Misión Nacional 2026, una iniciativa pastoral que busca involucrar a todo el Pueblo de Dios en un renovado impulso misionero.
Este martes se realizó el Envío Nacional a la Santa Misión desde la Basílica de Nuestra Señora de Suyapa, bajo el lema “Por una Iglesia sinodal y misionera en Honduras”. Este primer envío marcó el comienzo de una serie de celebraciones similares a nivel diocesano en las próximas semanas y será clausurada localmente en la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, el domingo 22 de noviembre.
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En entrevista con ACI Prensa, el P. Juan Ángel López, miembro de la Comisión Nacional de Pastoral, explicó que el principal objetivo de esta iniciativa es suscitar “una renovación y un impulso nuevo en el que todos y cada uno de los bautizados se sienta involucrados”.
Señaló que se busca que la Iglesia Católica entre en “un estado permanente de misión, conversión pastoral, renovación parroquial”, inspiradas en el Documento de Aparecida (2007).
El sacerdote subrayó que la Misión Nacional no es una iniciativa improvisada, sino el fruto de al menos cinco años de preparación, que comenzaron con un amplio proceso de escucha a comunidades, definición de objetivos generales y posteriormente la planificación pastoral diocesana.
Sobre las expectativas de este proceso, el P. López expresó su deseo de que los católicos salgan fortalecidos y formados para que sea posible “compartir nuestra esperanza con aquellos que de repente están alejados o aquellos que han oído hablar de Cristo, pero no lo conocen y no saben quién es Cristo”.
“Tenemos esperanza de que el espíritu va a suscitar una revitalización de la vida pastoral en general”, afirmó.
Explicó que la Misión Nacional contempla un itinerario que incluye visitas misioneras, retiros espirituales y encuentros comunitarios, con el objetivo de integrar a los fieles en los movimientos, pastorales y dimensiones de la Iglesia, o bien de formar pequeñas comunidades sinodales, espacios de fe y fraternidad que fortalezcan la vida parroquial y la participación activa de los bautizados.
En un comunicado, la Conferencia Episcopal de Honduras señaló que esta misión responde a la urgencia de “urge a unir nuestros mejores esfuerzos por el anuncio del Evangelio en Honduras”.
“Los frutos de la evangelización no dependen de nosotros, pero la siembra de la semilla sí”, afirmaron, recordando que la Iglesia existe para evangelizar y que “la fe no solo se enseña, la fe se contagia”.
Finalmente, los obispos hicieron un llamado a todos los hondureños a no temer “abrir su corazón a Dios”. “Él siempre nos espera y quiere darnos consuelo y paz. Vengan, hermanos, los templos y las casas misioneras están abiertas para ustedes, como expresión del corazón misericordioso de Dios”, finalizó.



