El Papa León XIV advirtió este miércoles del grave riesgo de una “nueva carrera armamentística” a nivel global, un día antes de que expire el tratado New START, el principal acuerdo vigente para la contención de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia. 

Tras la catequesis de la Audiencia General, el Pontífice instó a no dejar caer este instrumento sin buscar “una continuación concreta y eficaz” que permita salvaguardar la paz y la seguridad internacionales.

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“Mañana llega a su vencimiento el tratado New START, suscrito en 2010 por los presidentes de los Estados Unidos y de la Federación Rusa, que ha representado un paso significativo para contener la proliferación de las armas nucleares”, recordó. 

En este contexto, renovó su aliento “a todo esfuerzo constructivo en favor del desarme y de la confianza recíproca” y lanzó un apremiante llamamiento para evitar su desaparición sin alternativas viables.

El Papa subrayó que la coyuntura internacional actual “exige hacer todo lo posible para evitar una nueva carrera armamentista que amenaza aún más la paz entre las naciones”. Frente a esta perspectiva, consideró “más que urgente” sustituir “la lógica del miedo y de la desconfianza” por “una ética compartida, capaz de orientar las decisiones hacia el bien común y de hacer de la paz un patrimonio custodiado por todos”.

El tratado New START fue firmado el 8 de abril de 2010 por los entonces presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Rusia, Dmitri Medvédev. El acuerdo supuso un paso decisivo para encauzar la política de no proliferación de armas de destrucción masiva, al establecer límites verificables a los arsenales nucleares estratégicos de ambas potencias.

El pacto recuperaba el espíritu de los acuerdos START II y de otros intentos posteriores de control armamentístico que no llegaron a consolidarse durante los años de mayor tensión y desconfianza entre Washington y Moscú, especialmente en los periodos de las presidencias de George W. Bush y Boris Yeltsin.

La expiración del New START, sin un marco alternativo que lo sustituya, abre un escenario de creciente incertidumbre en la comunidad internacional. 

En este contexto, el llamamiento del Papa se suma a las voces que alertan de las consecuencias de un retroceso en los mecanismos multilaterales de control nuclear y de la necesidad de reforzar el diálogo y la cooperación internacional para preservar la paz.

Oración por Ucrania ante los bombardeos rusos contra infraestructuras energéticas

Por otro lado, Papa llamó este miércoles a sostener con la oración al pueblo de Ucrania, “duramente probado” por las consecuencias de los bombardeos rusos, que en los últimos días han vuelto a golpear también las infraestructuras energéticas, agravando la situación humanitaria en pleno invierno.

Tal y como refiere la ONU, con temperaturas que de hasta  –20 °C, millones de ucranianos viven, sin apenas calefacción y agua por la destrucción de la infraestructuras energéticas por el intenso fuego aéreo ruso. Los cortes diarios en estos suministros amenazan especialmente a niños, ancianos y personas vulnerables.

Durante su intervención, el Pontífice invitó a los fieles a no olvidar el sufrimiento de los “hermanos y hermanas de Ucrania”, afectados por ataques que dejan a amplios sectores de la población sin servicios básicos en un contexto de intenso frío. 

En este marco, expresó su gratitud por las iniciativas de solidaridad promovidas por las diócesis católicas de Polonia y de otros países, que trabajan para ayudar a la población ucraniana a resistir las duras condiciones actuales.

Al concluir su mensaje, el Pontífice recordó que este jueves 5 de febrero se celebrará la memoria de santa Ágata, mártir de Catania, cuyo nombre significa “buena”, fuente de toda bondad. “Dios es nuestro sumo bien”, afirmó, deseando a todos que sean “buenos”, es decir, fieles testigos del amor del Padre celestial, que colma de dones y llama a participar de su misma alegría.