La Diócesis colombiana de Tumaco celebró un nuevo aniversario del milagro eucarístico que hace 120 años salvó a la población del tsunami que amenazaba con destruir este municipio de la costa del Pacífico.
“Hoy nos reunimos para celebrar los 120 años de ese milagro eucarístico. De la ola, cuando el P. Gerardo y el P. Julián salieron desde aquí con Jesús Eucaristía a enfrentar la terrible ola que se venía para destruir este territorio”, expresó Mons. Franklin Misael Betancourt, Obispo de Tumaco, durante la Misa que celebró el 31 de enero en la Catedral San Andrés Apóstol.
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El obispo se refirió al milagro ocurrido en la mañana del 31 de enero de 1906. El sitio web de la diócesis relata que ese día un fuerte terremoto remeció la región e hizo que el mar se retirase aproximadamente un kilómetro, amenazando con volver en una inmensa ola.
Ante ello, el entonces párroco de Tumaco, P. Gerardo Larrondo, “se apresuró a ir a la iglesia y sacó del sagrario una gran hostia consagrada y un copón para protegerla. Se dirigió rápidamente hacia la gente y levantando la Sagrada Forma exclamó: ‘Vamos, hijos míos, vamos todos hacia la playa, y que Dios se apiade de nosotros’”.
La población siguió al sacerdote hacia la playa, rezando “mientras divisaban a lo lejos una aterradora pared de agua que avanzaba a gran velocidad”. El sacerdote alzó la Sagrada Eucaristía trazando “una gran señal de la cruz”.
“¡Milagro! ¡Milagro!”, comenzaron a gritar los pobladores. “La inmensa ola que amenazaba con destruir el pueblo de Tumaco se detuvo de repente como bloqueada por una fuerza invisible más grande que la de la naturaleza, mientras que el mar volvía a su estado habitual”, se relata en el sitio web.
“A partir de esa fecha —dijo el obispo en su homilía—, el pueblo empezó a reunirse en el templo parroquial todos los años, para agradecer el estupendo milagro realizado por la presencia del Santísimo Sacramento, comparable en grandeza, nos atrevemos a decirlo, a los que se narran en la Sagrada Escritura”.
Más allá de este hecho extraordinario, el prelado destacó que en cada Misa acontece el milagro eucarístico, en el que el pan y el vino se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Por ello, Mons. Betancourt llamó a los fieles a no dejar de asistir a la Eucaristía, porque “así como necesito el alimento diario y el aire para vivir, de igual manera y más necesito la eucaristía para mi vida”.
Sobre el milagro ocurrido hace más de un siglo, el Obispo de Tumaco destacó que también fue conocido por San Carlo Acutis y forma parte de la exposición que elaboró sobre los milagros eucarísticos.
Antes de culminar la homilía, el prelado manifestó el deseo “de hacer de esta catedral el santuario del milagro eucarístico”. “Vamos a hacer un santuario aquí, un santuario bello, un santuario hermoso”, expresó.
El obispo compartió que tiene bajo su custodia una reliquia de primer grado de San Carlo Acutis y otra de Santa Teresita.
“Les pido que oren para que logremos realizarlo. Y que todos vengan a visitarnos” a esta “diócesis eucarística”, animó Mons. Betancourt.
Con la Misa del 31 de enero se clausuraron también las 40 horas de adoración al Santísimo Sacramento que organizó la diócesis en conmemoración de los 120 años del milagro eucarístico de 1906.




