Mons. Jesús Herrera Quiñónez, Obispo de Culiacán, en el estado mexicano de Sinaloa, expresó su “dolor y consternación” por el ataque armado que sufrieron este 28 de enero los diputados estatales Sergio Torres Félix y Elizabeth Montoya Ojeda, así como uno de los escoltas, quienes continúan en proceso de recuperación.
A través de un comunicado difundido el mismo día del atentado, Mons. Jesús Herrera Quiñónez manifestó su cercanía y la de los fieles, “con nuestros deseos y nuestras oraciones por la vida, la salud y la pronta recuperación” de los funcionarios públicos.
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De acuerdo con el medio local El Debate, ambos diputados del partido Movimiento Ciudadano (MC) salieron juntos alrededor del mediodía del Palacio Legislativo y se dirigían a las oficinas estatales del partido, cuando fueron alcanzados por un vehículo desde el cual les dispararon.
Según la última actualización médica, Sergio Torres Félix se encuentra grave e intubado en terapia intensiva, mientras que Elizabeth Montoya Ojeda está fuera de peligro. Aún no se conoce el móvil del atentado ni se ha capturado a los responsables.
La violencia en Sinaloa
El 9 de septiembre de 2024, estalló en Sinaloa una nueva etapa de la violencia, marcada por la guerra entre los grupos armados conocidos como “los Chapitos” y “la Mayiza”, facciones rivales del Cártel de Sinaloa que se pelean por el control de territorios y negocios criminales tras la captura de los capos Joaquín “el Chapo” Guzmán e Ismael “el Mayo” Zambada.
Desde entonces, la entidad se ha convertido en escenario de agresiones, asesinatos y robos. Según datos de la Fiscalía del Estado de Sinaloa, de septiembre de 2024 a diciembre de 2025 se acumulan 2.389 homicidios dolosos, 5.083 registros de lesiones dolosas y 4.500 vehículos robados.
“No dejarse vencer por la desesperanza”
Mons. Herrera Quiñonez condenó “toda forma de violencia que atenta contra la dignidad de la persona humana y que sigue lastimando gravemente el tejido social de nuestra ciudad y de nuestro estado”.
A las autoridades, el obispo hizo un llamado para que “no dejen de buscar la verdad con responsabilidad, transparencia y apego a la justicia”. Asimismo, exigió que “se redoblen los esfuerzos en la construcción de condiciones reales de seguridad, paz y legalidad para todos”.
El prelado reconoció que el pueblo “vive con preocupación y dolor la repetición de hechos violentos que generan miedo, desconfianza y sufrimiento”. En este contexto, exhortó a la sociedad a “no dejarse vencer por la desesperanza ni por la cultura de la violencia”.
“Como Iglesia y sociedad, no podemos acostumbrarnos a la violencia ni permanecer indiferentes ante el derramamiento de sangre y el desprecio por la vida humana”, señaló.
Finalmente, reiteró su compromiso pastoral de acompañar a “las víctimas, de alzar la voz en favor de la vida y de trabajar incansablemente por una cultura de paz”, e invitó a los fieles a hacer lo mismo.
Mons. Herrera Quiñonez confió el fin de la violencia en la región a Cristo y elevó sus oraciones “para que nos alcance la gracia de la conversión del corazón y el don de la paz verdadera”.



