El Vaticano ha apadrinado el ambicioso proyecto J2R – Journey to Redemption 2033, impulsado por la Conferencia Episcopal Española (CEE), al que también se han sumado otras conferencias episcopales del mundo.
En ese contexto, el Obispo de Palencia, Mons. Mikel Garciandía, estuvo la semana pasada en el Vaticano, donde sostuvo una intensa ronda de encuentros con distintos dicasterios de la Curia romana para avanzar en el desarrollo de este gran itinerario espiritual juvenil, cuya próxima meta es Santiago de Compostela en 2027 y Jerusalén en 2033, con motivo del 2.000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo.
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Su objetivo es ambicioso: “Queremos que sea el proyecto que ha recibido el mayor número de apoyos de jóvenes en toda la historia”.
En conversación con ACI Prensa, el obispo asegura que, incluso en el Dicasterio de Laicos, Familia y Vida, les señalaron: “Esto no se ha hecho nunca: tener un proyecto que tiene que estar articulado simultáneamente en cinco dicasterios tan transversal y tan internacional”.
El proyecto fue presentado oficialmente el pasado 1 de agosto, con la proclamación de su manifiesto, durante un evento especial celebrado en la iglesia de Santa María del Trastévere, en Roma, en el marco del Jubileo de los Jóvenes.
Sin embargo, el impulso decisivo se produjo el pasado miércoles 21 de enero tras la Audiencia General. "El Papa nos ha marcado el camino y nos ha encomendado que estructuráramos este trabajo con jóvenes”, explica.

En esa ocasión, señala, el Pontífice ya conocía el impacto del manifiesto que le presentaron en una audiencia privada en el Palacio Apostólico el pasado 3 de octubre: “este manifiesto había tenido un eco mediático fuerte en la primera quincena del mes de julio, con prácticamente un cuarto de millón de personas e instituciones que se adhirieron a ese manifiesto”.
“El trabajo de estos días se articuló en torno a tres grandes ejes: Familia y Vida, Juventud y Cultura y Nueva Evangelización, que son tres de los elementos que tiene este proyecto”, explica el obispo de Palencia que fue rector del Santuario de San Miguel de Aralar. Este santuario forma parte de una red dedicada al arcángel San Miguel, en cuyo seno nació originalmente la iniciativa, que luego hizo suya la Conferencia Episcopal Española.
El prelado subraya que se trata de un proceso que acaba de entrar en una fase decisiva: “Ahora estamos ya, digamos, estructurando un trabajo de aquí a ocho años”.
Los organizadores quieren que sea el manifiesto que recibe más apoyos de jóvenes en toda la historia. En este sentido, Mons. Garciandía da algunos datos reveladores: “236.000 jóvenes firmaron el manifiesto en menos de dos semanas en julio”. Y añade que “100.000 jóvenes de Canadá que van a hacer un congreso en el 2027 ya han pedido que Journey to Redemption vaya”.
La dimensión global es una de las claves del itinerario: “hemos contactado en total con unas 196 conferencias episcopales”.

La idea es devolver a la experiencia de la peregrinación el contenido espiritual que a lo largo de los siglos llenaba el alma, el corazón y la mente de quienes recorrían los caminos rumbo a Santiago, Roma y Jerusalén.
Además, Mons. Garciandía señala que el propio Papa se identificó con el espíritu juvenil del proyecto: “el Papa en la audiencia nos dijo, yo soy joven y quiero firmar el manifiesto. Y firmó el manifiesto”.
Aunque el viaje tendrá su última etapa en Jerusalén, para celebrar el 2.000 aniversario de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, que se conmemorará en 2033, el obispo subraya que “este proyecto quiere tener no una meta, sino un horizonte de redención”.
El desafío europeo y una oportunidad inédita
El obispo español sitúa este proyecto en el contexto de una profunda transformación cultural entre los jóvenes: “la mayoría no han oído ni siquiera hablar de Jesús”. Pero al mismo tiempo destaca una oportunidad inédita. “Tenemos una juventud que vive de las redes sociales y que no tiene especialmente prejuicios ni a favor ni en contra de la Iglesia”, afirma tras constatar que de quince años a esta parte había una juventud “muy ideologizada”.
En este contexto, la irrupción de las redes sociales ha sido positiva porque “ha hecho que lo que sería la transmisión de la ideología y de las filosofías, incluso del propio ateísmo, se hayan caído”.
Para la Iglesia, destaca, esto abre un nuevo horizonte misionero "porque tenemos jóvenes que no tienen nada contra nosotros”. De ahí el valor que atribuye a las peregrinaciones y los santuarios: “son oportunidades donde muchos están saliendo a la calle y buscan algo, tienen sed”.




