La Conferencia Episcopal Checa publicó un comunicado en el que reafirma su apoyo a la acogida de los refugiados ucranianos, víctimas de la invasión rusa y de una guerra que se acerca a su cuarto año.
El texto, firmado por el presidente de los obispos checos, Mons. Josef Nuzík, Arzobispo de Olomouc, junto al presidente del Consejo Ecuménico de Iglesias de la República Checa (ERC) Pavel Pokorný, advierte sobre la creciente hostilidad hacia los refugiados.
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Los prelados expresan su preocupación por las recientes declaraciones del presidente de la Cámara de Diputados y líder del partido checo SPD, Tomio Okamura, quien se ha manifestado en contra de la ayuda que el país brinda a los refugiados de guerra.
Okamura ha adoptado una postura crítica hacia la llegada de refugiados ucranianos al país, con argumentos en contra de la migración masiva, que a su parecer “representa una carga para los ciudadanos checos”.
El mandatario defiende que los recursos nacionales deben priorizar a los ciudadanos checos y ha ordenado retirar la bandera ucraniana del edificio del Parlamento, criticando la presencia de símbolos de solidaridad como una “provocación innecesaria” hacia quienes se oponen a la migración.
Además, ha expresado su rechazo al suministro de armas a Ucrania, calificando la guerra como un conflicto que no debería financiarse con dinero checo. Recientemente, ha anunciado la preparación de normas migratorias más estrictas para regular la estancia de los refugiados ucranianos en la República Checa.
Con ánimo de contrarrestar estas declaraciones, los obispos checos afirman sentirse “orgullosos” de la ayuda que el país brinda a los ucranianos y advierten sobre el peligro que supone poner en duda la solidaridad hacia las personas necesitadas.
Recuerdan asimismo que la compasión y solidaridad “es uno de los principios de nuestra civilización” y denuncian que atacar “a un grupo nacional concreto”, y especialmente a los más vulnerables, “recuerda al desafortunado pasado europeo de ataques similares contra judíos, gitanos y personas con discapacidad”.
Al término de su mensaje, indican que “los pensamientos y las palabras tienen peso” y que “somos responsables de ellos”, por lo que, aseguran, “no podemos guardar silencio”.




