El Papa León XIV afirmó que la conversión de San Pablo es una muestra de que cada encuentro verdadero con Cristo es un momento transformador, pues concede a los cristianos “una nueva visión y una nueva dirección para llevar a cabo la tarea de edificar el Cuerpo de Cristo”.
El Santo Padre dijo estas palabras durante la homilía que pronunció este domingo en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, donde celebró las segundas vísperas de la solemnidad de la conversión de San Pablo, junto con los representantes de diversas confesiones cristianas.
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Con la celebración de hoy también concluyó la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que como todos los años ha reunido en Roma a líderes de diferentes confesiones cristianas, entre ellos el Metropolita Policarpo, representante del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla; y el obispo Anthony Ball, de la Comunión Anglicana.
La ceremonia incluyó un momento de oración del Papa y otros líderes cristianos frente a la tumba en la que están los restos de San Pablo, llamado también el Apóstol de los Gentiles.
Luego de la lectura de algunos pasajes de las cartas de San Pablo, el Papa León XIV pronunció su homilía en la que recordó que, antes de conversión, Saulo —nombre original del apóstol— era un perseguidor de cristianos.
“Sin embargo, no es prisionero de ese pasado, sino más bien ‘preso por el Señor’. Por la gracia de Dios, de hecho, conoció al Señor Jesús Resucitado, que se reveló a Pedro, luego a los Apóstoles y a cientos de otros seguidores del Camino, y finalmente también a él, un perseguidor. Su encuentro con el Resucitado determina la conversión que hoy conmemoramos”, indicó.
León XIV dijo que “el alcance de esta conversión se refleja en el cambio de su nombre, de Saulo a Pablo”. “Por la gracia de Dios, aquel que una vez persiguió a Jesús se transformó por completo y se convirtió en su testigo. Aquel que combatía con ferocidad el nombre de Cristo, ahora predica su amor con ardiente celo”, afirmó.
En ese sentido, el Papa señaló que misión que llevó adelante el apóstol “es también la misión de todos los cristianos de hoy: anunciar a Cristo e invitar a todos a confiar en Él. Cada encuentro verdadero con el Señor es, en efecto, un momento transformador, que concede una nueva visión y una nueva dirección para llevar a cabo la tarea de edificar el Cuerpo de Cristo”.
Sobre la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, el Pontífice dijo que es una iniciativa que cada año llama a renovar el “compromiso común en esta gran misión, conscientes de que las divisiones entre nosotros, si bien no impiden que brille la luz de Cristo, hacen, sin embargo, más opaco aquel rostro que debe reflejarla sobre el mundo”.
León XIV recordó el encuentro ecuménico de noviembre de 2025 en la ciudad turca de Iznik, donde se conmemoró el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. Destacó que “recitar juntos el Credo niceno en el mismo lugar donde fue redactado fue un testimonio valioso e inolvidable de nuestra unidad en Cristo”.
Tras agradecer a todos los que colaboraron con la realización de esta semana, el Papa señaló que los materiales usados este año fueron elaborados por las Iglesias de Armenia, herederas del “valiente testimonio cristiano del pueblo armenio a lo largo de la historia”, en la que “el martirio ha sido una constante”.
Asimismo, recordó que la tradición afirma que Armenia fue la primera nación cristiana “con el bautismo del rey Tirídates en el año 301 por San Gregorio el Iluminador”.
“Demos gracias por cómo, gracias a la labor de intrépidos anunciadores de la Palabra que salva, los pueblos de Europa oriental y occidental acogieron la fe en Jesucristo; y recemos para que las semillas del Evangelio sigan produciendo en este continente frutos de unidad, justicia y santidad, también en beneficio de la paz entre los pueblos y las naciones del mundo entero”, expresó el Papa León XIV.
La iniciativa de celebrar una Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos nació en 1908 gracias al “padre Paul Wattson, fundador de una comunidad religiosa anglicana que posteriormente entró en la Iglesia Católica”, relató Benedicto XVI en su audiencia general del 18 de enero de 2012.
El Pontífice alemán relató que “la iniciativa recibió la bendición del Papa San Pío X y fue promovida por el Papa Benedicto XV, quien impulsó su celebración en toda la Iglesia Católica con el Breve Romanorum Pontificum, del 25 de febrero de 1916”.




