El Papa León XIV ha afirmado que la conversión y la unidad en Cristo son esenciales para cumplir la misión que el Señor encomendó a su Iglesia, que no es el anuncio de un ideal abstracto, sino del “Evangelio del amor fiel de Dios, encarnado en el rostro y en la vida de Jesucristo”.

El Santo Padre hizo este llamado en su mensaje para la 100° Jornada Mundial de las Misiones que se celebrará el 18 de octubre de 2026 con el tema “Uno en Cristo, unidos en la misión”.

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En el mensaje, difundido por el Vaticano este 25 de enero, León XIV exhorta a la Iglesia “a continuar con alegría y celo en el Espíritu Santo el camino misionero, que requiere corazones unificados en Cristo, comunidades reconciliadas y, en todos, disponibilidad para colaborar con generosidad y confianza”.

Sobre el tema de la jornada de octubre, el Papa explica que “en el centro de la misión está el misterio de la unión con Cristo”, como lo manifestó Jesús cuando, antes de su Pasión, “oró al Padre: ‘Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste’”.

“En estas palabras se revela el deseo más profundo del Señor Jesús y, al mismo tiempo, la identidad de la Iglesia, comunidad de sus discípulos: ser una comunión que nace de la Trinidad y que vive de y en la Trinidad, al servicio de la fraternidad entre todos los seres humanos y de la armonía con todas las criaturas”, señala León XIV.

El Pontífice recuerda en su mensaje que ser cristianos “no es un conjunto de prácticas o ideas”, sino “una vida en unión con Cristo”. Por eso, animó a cumplir con la primera responsabilidad misionera de la Iglesia que “es renovar y mantener viva la unidad espiritual y fraterna entre sus miembros”.

“En esta perspectiva —ha señalado—, será importante intensificar el compromiso ecuménico con todas las Iglesias cristianas, aprovechando también las oportunidades que brinda la celebración conjunta del 1700° aniversario del Concilio de Nicea”.

El Santo Padre explica que la unión en Cristo también requiere “la escucha constante de su Palabra” y la gracia de los sacramentos. “Este proceso de auténtica evangelización comienza en el corazón de cada cristiano para extenderse a toda la humanidad”, afirma en su mensaje.

León XIV también indica en su texto que la unidad de los discípulos está ordenada a la misión y, en ese sentido, recuerda que el lema del Beato Paolo Manna: “Toda la Iglesia para la conversión de todo el mundo”, es también una invitación a unir “todas las fuerzas evangelizadoras” de laicos, sacerdotes y consagrados. “Ningún bautizado es ajeno o indiferente a la misión”, señala el Papa.

Luego, el Pontífice afirma que “si la unidad es la condición de la misión, el amor es su esencia”, tal como lo enseñó Cristo cuando concluyó su oración al Padre con las palabras: “Para que el amor con que Tú me amaste esté en ellos, y yo también esté en ellos”.

El Papa León XIV indica que de ello han dado testimonio los apóstoles —que evangelizaron “impulsados por el amor de Cristo y por Cristo”—, como las “multitudes de cristianos, mártires, confesores, misioneros han dado la vida para dar a conocer este amor divino al mundo. Así, la misión evangelizadora de la Iglesia continúa bajo la guía del Espíritu Santo, Espíritu de amor, hasta el fin de los tiempos”.

Tras afirmar que “cada don, por pequeño que sea, se convierte en un acto significativo de comunión misionera”, León XIV concluye su mensaje animando a rezar la siguiente oración por la misión evangelizadora de la Iglesia:

“Padre santo, concédenos ser uno en Cristo, arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes en dar testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por cada criatura.

Bendice a los misioneros y misioneras, apóyalos en su esfuerzo, presérvalos en la esperanza.

María, Reina de las misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén”.