Los grandes duques de Luxemburgo, Guillermo V y Stéphanie, se reunieron con el Papa León XIV en el marco de los primeros meses de su reinado tras la abdicación del gran duque Enrique el pasado 3 de octubre.
La audiencia con el Pontífice se inscribe dentro de la tradición de las monarquías católicas europeas de presentar a los nuevos jefes de Estado ante la Santa Sede
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Según informó la Sala de Prensa de. la Santa Sede, los encuentros permitieron abordar las buenas relaciones bilaterales entre Luxemburgo y la Santa Sede, así como los vínculos entre la Iglesia y el Estado.
Durante las conversaciones se trataron temas de interés común, “incluyendo la cohesión social, la educación de los jóvenes y la salvaguardia de la dignidad de la vida y de la persona humana”, indicó la oficina de prensa vaticana. Además, también se abordaron “asuntos de actualidad internacional, con especial atención al contexto europeo”.
Durante la visita, celebrada en el Palacio Apostólico Vaticano, los duques también se reunieron con el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad, acompañado por Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados y las Organizaciones Internacionales.
El privilegio de blanco de las reinas católicas
La visita se destacó por ser la primera ocasión en que la gran duquesa Stéphanie hizo uso del privilegio del blanco, que permite a las monarcas católicas presentarse ante el Papa con vestimenta blanca, un derecho compartido por otras reinas católicas europeas, como doña Letizia de España o la reina Matilde de Bélgica.

La presencia de los niños, una audiencia más familiar
En esta ocasión, los grandes duques estuvieron acompañados de sus dos hijos, los príncipes Charles y François, de cinco y dos años respectivamente.
La presencia de los niños añadió un carácter familiar a la audiencia, siguiendo la tradición de la Familia Gran Ducal en visitas protocolares al Vaticano. En 2024, los entonces grandes duques Enrique y María Teresa habían acudido junto a su familia a una audiencia con el Papa Francisco, en un acto que reunió a numerosos miembros de la realeza europea.
La audiencia con el Papa León XIV refuerza los lazos diplomáticos y el diálogo entre la Iglesia y los Estados con tradición católica, marcando un importante inicio de reinado para los grandes duques de Luxemburgo.




