La Diócesis de Huelva (España), de donde son originarios al menos 28 de los 43 fallecidos en el accidente de tren de Adamuz, celebrará un funeral el jueves 29 de enero que presidirá su obispo, Mons. Santiago Gómez Sierra.
La Catedral de Nuestra Señora de la Merced acogerá la Eucaristía a las 18:00 horas.
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Según informa la diócesis, “será un momento de oración y recogimiento en el que la comunidad diocesana se unirá para encomendar a las víctimas a la misericordia de Dios, para pedir por la pronta recuperación de los heridos, y para expresar su cercanía y solidaridad con sus familias y seres queridos”.
“Asimismo, durante la celebración se tendrá un recuerdo especial para todas las personas y profesionales que intervinieron en las labores de rescate, atención y socorro, reconociendo su entrega, generosidad y servicio ante esta dolorosa tragedia”, añade.
El pasado lunes, en un comunicado el prelado ya adelantaba que, dado que uno de los trenes tenía destino a Huelva, muchos de los afectados eran originarios de esta provincia del sur español "lo que hace aún más nuestro el dolor, porque muchos de los fallecidos y heridos tienen rostros familiares para nosotros”.
“De nuestros labios y de nuestro corazón brota nuestra oración pidiendo por los fallecidos, por los heridos, por todos los afectados que han vivido el horror de esos terribles momentos y por todas las personas e instituciones que están asistiendo a las víctimas”, afirmó el prelado.
“Llorar con los que lloran”
Este martes 20 de enero, fiesta de San Sebastián mártir, patrono de la diócesis, Mons. Gómez argumentó durante la celebración solemne que la Iglesia no ofrece respuestas fáciles ante el misterio del sufrimiento, sino cercanía y oración: “No estamos aquí para entender lo incomprensible, sino para llorar con los que lloran y poner este dolor inmenso en manos de Dios”.
Asimismo, el obispo afirmó que la esperanza cristiana en medio del dolor no es ingenua, sino que “nace precisamente desde la cruz de Cristo. Creemos que la muerte no tiene la última palabra”.
“Confiamos en que estas personas, a quienes hoy lloramos, están ahora en manos de un Dios que es Padre, que conoce sus nombres y recoge cada una de sus historias y las abraza en su amor infinito. A quienes sienten que esta tragedia ha sacudido su fe, la Iglesia les dice: no estáis solos”, añadió.




