El viernes, los obispos católicos de Virginia (Estados Unidos) se manifestaron en contra de una enmienda al aborto que eliminaría las protecciones estatales para los fetos, calificando la medida de “extrema”.

La Asamblea General de Virginia aprobó una propuesta de enmienda que añadiría el derecho fundamental al aborto a la Constitución de Virginia, si los votantes la aprueban este noviembre.

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La propuesta de enmienda al aborto establecería un “derecho fundamental a la libertad reproductiva, incluyendo la capacidad de tomar y ejecutar decisiones relacionadas con la propia atención prenatal, el parto, la atención posparto, la anticoncepción, la atención del aborto, el manejo del aborto espontáneo y la atención de la fertilidad”.

Los obispos de Arlington y de Richmond, Mons. Michael Burbidge y Mons. Barry Knestout, calificaron la medida de “impactante para la conciencia”, señalando que los legisladores avanzaron rápidamente con la enmienda propuesta en ambas cámaras en las primeras jornadas de su sesión de 60 días.

“La enmienda extrema sobre el aborto, que se someterá a referéndum para que los votantes decidan a finales de este año, iría mucho más allá incluso de lo que Roe vs. Wade permitía previamente”, expresaron los obispos en la declaración del 16 de enero, pues “consagraría el aborto prácticamente ilimitado en cualquier etapa del embarazo, sin restricción de edad”.

Los obispos advirtieron que la enmienda “pondría en grave peligro la ley de consentimiento parental de Virginia, las normas de salud y seguridad para las mujeres, la protección de la conciencia de los profesionales de la salud y las restricciones a los abortos financiados con fondos públicos”.

“Lo más trágico de todo es que la enmienda extrema sobre el aborto no ofrece ninguna protección a los niños no nacidos”, continuaron los obispos.

Reiteraron que “lo más importante es que la vida humana es sagrada” y que “las vidas de las madres vulnerables y sus hijos no nacidos siempre deben ser bienvenidas, cuidadas y protegidas”.

“Los derechos parentales, la salud y el bienestar de los menores deben ser defendidos”, dijeron los obispos. “También debe hacerlo la libertad religiosa. Nadie debe ser obligado a pagar ni a participar en un aborto. La salud y la seguridad deben mejorarse, no disminuirse”.

Además, los obispos instaron a los votantes de Virginia a oponerse a una medida que derogaría una disposición de 2006 que define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Los prelados también expresaron su apoyo a una medida que restituiría el derecho al voto a quienes hayan cumplido condenas de prisión.

"Nos involucraremos profundamente en la labor de ayudar a educar a los votantes sobre estas enmiendas propuestas y lucharemos contra la enmienda extrema sobre el aborto con la máxima determinación", concluyeron los obispos.

El comunicado conjunto siguió a una declaración de Mons. Burbidge, quien el 15 de enero instó a los católicos a "orar, ayunar y defender la causa de la vida" ante la "amenaza inminente" de la enmienda sobre el aborto.

"La oración abre nuestros corazones a la sabiduría de Dios y nos fortalece para actuar con valentía y caridad", escribió Mons. Burbidge. “El ayuno repara el pecado y nos recuerda que la verdadera libertad no se encuentra en la autocomplacencia, sino en la entrega. La defensa de los derechos nos permite llevar nuestras convicciones a la esfera pública con respeto, claridad y perseverancia”, afirmó.

“Nuestra respuesta como católicos, y como ciudadanos comprometidos con la justicia, debe estar arraigada en la fe, la verdad y el amor”, continuó el obispo.

Mons. Burbidge también recordó a los católicos la misericordia de la Iglesia.

“Es esencial reafirmar una verdad que se encuentra en el centro mismo de la misión provida de la Iglesia: La Iglesia es una madre amorosa”, continuó el obispo. “A cualquier hombre o mujer que cargue con el dolor, el arrepentimiento o la tristeza de haber participado en un aborto, sepan esto claramente: no están solos y Dios los espera con amor y misericordia. La Iglesia desea acompañarlos en un camino de sanación y esperanza”, aseguró.

“Que juntos oremos con fervor, actuemos con valentía y sirvamos con generosidad”, dijo Mons. Burbidge. “Que nuestro testimonio ayude a construir una cultura en Virginia —y más allá— que reconozca cada vida humana como sagrada, cada persona como amada y cada momento como una oportunidad para elegir la vida”, concluyó.

Artículo publicado originalmente por EWTN News. Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa.