Este domingo 18 de enero arranca la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos (SOUC) que se celebrará hasta el 25 de enero bajo el lema Un solo Espíritu, una sola esperanza.
La convocatoria corre a cargo del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos del Vaticano y de la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de las Iglesias, mientras que los materiales y reflexiones de esta edición han sido elaborados por la Iglesia Apostólica Armenia.
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Este año, esta importante cita para los cristianos está centrada -como se deduce del título- en el pasaje de la carta a los Efesios: "Uno solo es el cuerpo y uno solo el Espíritu, como una es la esperanza a la que habéis sido llamados" (Ef 4,4).
La versión definitiva de los textos fue elaborada durante un encuentro celebrado del 13 al 18 de octubre de 2024 en la Santa Sede de Echmiadzín, en Armenia.
El Departamento para las Relaciones Interconfesionales de la Iglesia Apostólica Armenia coordinó a un grupo ecuménico de cristianos armenios, responsable de una primera propuesta, que posteriormente fue revisada y completada en colaboración con el equipo internacional designado conjuntamente por el Dicasterio y el Consejo Ecuménico de las Iglesias, hasta llegar a los textos finales que se utilizan en la celebración de este año.
Un camino ecuménico con siglos de historia
Los orígenes de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos se remontan a finales del siglo XVIII, cuando en 1740 surgió en Escocia un movimiento pentecostal de renovación espiritual que promovía la oración común entre las distintas Iglesias. Un siglo más tarde, el Papa León XIII alentó la práctica de un Octavario de Oración por la Unidad, vinculado al tiempo de Pentecostés.
La primera celebración formal del Octavario por la Unidad de la Iglesia tuvo lugar en 1908, por iniciativa del reverendo Paul Wattson. Desde entonces, el movimiento ecuménico ha estado jalonado por gestos de profundo valor simbólico. Entre ellos destaca el encuentro en Jerusalén, en 1964, cuando el Papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras I rezaron juntos la oración de Cristo: "Que todos sean uno" (Jn 17).
Más recientemente, en noviembre pasado, el Papa León XIV y el patriarca ecuménico Bartolomé recitaron conjuntamente el Credo de Nicea, con motivo del 1.700 aniversario de esta profesión de fe, reafirmando el compromiso compartido con la unidad visible de los cristianos.




