De cara a las elecciones del próximo 1 de febrero, en las que se elegirá presidente y otros cargos de elección popular en Costa Rica, los obispos del país dirigieron un mensaje especial a los jóvenes, en el que responden a una de las inquietudes más recurrentes del actual proceso electoral: “¿para qué votar si siento que nada cambia?”.
En una reflexión difundida este 13 de enero por la Conferencia Episcopal de Costa Rica, los prelados indicaron que han escuchado preguntas como la del propósito del voto, así, como “¿quién piensa realmente en mi realidad?”, o “¿tiene sentido participar cuando la política parece lejana, ajena o incluso decepcionante?”.
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Para los obispos, estos cuestionamientos no son un signo de indiferencia, al contrario, consideran que revelan una “conciencia crítica” de jóvenes que, contrario de lo que se cree, “no viven desconectados del país, sino profundamente afectados por él”.
Ante la tentación de abstenerse como un gesto de protesta, los obispos advirtieron que esta opción “termina siendo un silencio que otros deciden llenar”, por lo que hicieron un llamado a participar activamente y a no quedarse “al margen de una decisión que también los define”.
En su mensaje, los pastores recordaron que la democracia se sostiene gracias a “personas que deciden no renunciar a su derecho a incidir”. En este sentido, afirmaron que “votar no es avalar un sistema perfecto, sino asumir la responsabilidad de cuidarlo, corregirlo y exigirle más”.
Como criterio de discernimiento, señalaron la importancia de buscar proyectos políticos orientados al “bien común”, el cual, señalaron, “no es una idea abstracta: tiene que ver con oportunidades reales, con dignidad, con libertad, con justicia, con un país donde nadie quede descartado”.
Para el 1 de febrero, los obispos exhortaron a los jóvenes a ubicar al candidato que “pone al centro la vida humana, la solidaridad, la honestidad y la esperanza”. “Infórmense, dialoguen, contrasten propuestas, piensen en los que tienen mayores necesidades”, alentaron.
Finalmente, elevaron sus oraciones para que Cristo despierte en los jóvenes “una conciencia libre y valiente, capaz de discernir, dialogar y comprometerse con un país más justo, solidario y en paz”, y tengan “el deseo de participar, de cuidar lo común y de creer que la democracia puede y debe renovarse y fortalecerse”.




