Los participantes en el Consistorio Extraordinario del 7 y 8 de enero en Roma compartieron el miércoles con el National Catholic Register —socio informativo de ACI Prensa— sus impresiones sobre la primera gran reunión del Papa León XIV con el Colegio de Cardenales desde su elección en mayo.
“Será un momento de gracia, de compartir, de profundización y de escucha sobre diversos temas”, anticipó el Cardenal Francis Leo, de Toronto (Canadá), mientras caminaba desde su residencia en Roma hacia el Aula del Sínodo, en el Aula Pablo VI, para asistir a la sesión de apertura del encuentro. “Voy con el corazón abierto; veamos cómo se desarrolla”.
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A pesar de algunas preocupaciones de que el consistorio extraordinario pudiera estar demasiado cerca de la fiesta de la Epifanía y de que el tiempo destinado a las intervenciones en asamblea (sólo 100 minutos en total) pudiera ser demasiado breve, una gran mayoría de los cardenales del mundo está asistiendo a la reunión del 7 y 8 de enero.
La reunión, a puerta cerrada, se centra en cuatro temas interconectados: el papel del Colegio de Cardenales en el gobierno de León XIV, el futuro de la sinodalidad, la reforma de la Curia y cuestiones amplias sobre la liturgia. Las discusiones se desarrollarán en su mayor parte en pequeños grupos de trabajo.
El Vaticano ha presentado el encuentro como una reunión estrictamente consultiva y a puerta cerrada, centrada en la oración, la reflexión y el “discernimiento común” para apoyar al Papa en su “alta y exigente responsabilidad” de gobernar la Iglesia universal.
Quienes hablaron con la prensa al entrar en el consistorio dijeron que todos acogían con agrado la decisión del Papa de celebrar la reunión de dos días. Llega después de la suspensión en 2014 de casi todas estas reuniones papales con el sagrado colegio. Francisco prefería consultar a su consejo de nueve cardenales, el llamado C9, que se reunía con regularidad.
El Cardenal Jean-Claude Hollerich, de Luxemburgo, dijo que el C9 ya no existe, pero que le parecía una “buena idea” reactivarlo, y que sería “importante que todos los continentes estén representados” dentro del grupo, como lo estaban cuando el C9 comenzó.

En cuanto al consistorio de esta semana, el cardenal jesuita —quien, por medio de diversos nombramientos, ejerció una influencia significativa durante el último pontificado— dijo: “Primero deberíamos escucharnos unos a otros, dar pequeñas opiniones, y luego corresponde al Papa decidir”. El Santo Padre, dijo el Cardenal Hollerich, “es un hombre que escucha, es un hombre de reflexión, que piensa mucho y escucha mucho”.
El Cardenal Leo destacó que pensaba que el consistorio era un “gesto hermoso”, y añadió que la “prioridad del Papa por la paz y la unidad, por las que rezamos cada día en la Misa, es importante y central para su ministerio y creo que también debería serlo para el nuestro”.
Los cardenales se dividen en grupos de trabajo para cada sesión, al final de la cual informarán a moderadores que incluyen al Cardenal José Tolentino de Mendonça, prefecto del Dicasterio para la Cultura y la Educación, y al Cardenal Luis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización.
El Cardenal dominico Timothy Radcliffe, que pronunció meditaciones diarias durante los Sínodos de la Sinodalidad, ofreció esta tarde la meditación de apertura.
El Cardenal birmano Charles Bo, de Yangón, dijo que esperaba que el foco de las discusiones estuviera en el Evangelio, la liturgia y la “continuación del sínodo, entre otras cosas”. Indicó que no estaba seguro de lo que los propios cardenales están proponiendo, ya que serán divididos en grupos. “Mi principal preocupación será la paz en el mundo”, afirmó.

Sobre la propuesta de releer los documentos de Francisco Evangelii Gaudium y Praedicate Evangelium —temas también en el orden del día—, el cardenal birmano dijo que “queremos tener una línea de acción más práctica” sobre estas enseñanzas papales.
Consultado por el Register si el tema de China y sus relaciones con el Vaticano sería un asunto de discusión, el Cardenal Bo dijo que “muy probablemente no, no sobre China, sino sobre cosas generales”. El cardenal, que en el pasado ha sido públicamente crítico con Pekín, dijo que él mismo no sacaría el tema: “todavía no, no en este momento”, respondió.
Preguntado por las restricciones a la Misa tradicional en latín impuestas tras Traditionis custodes, el cardenal Bo dijo que era “indiferente” al tema, ya que no celebra la Misa según el rito tridentino, aunque recordó haber ayudado en ella como monaguillo.
El Cardenal Hollerich dijo al Register que pensaba que el tema de la Misa tradicional en latín se discutiría durante el consistorio. “No estoy en contra”, dijo, “pero a veces no me gustan los valores que se le asocian: nada de diálogo interreligioso, no aceptar el Concilio Vaticano II, y así sucesivamente. Pero la liturgia en sí creo que no es un problema. Si muchas personas tienen acceso a Dios a través de esa liturgia, entonces por mí está bien”.
Al preguntársele si creía que del consistorio podría surgir un nuevo papel para los cardenales, el Cardenal Leo respondió: “No lo sé. Los cardenales, como el senado del Papa, deben ser consultados, y el Papa Francisco y el Papa Benedicto antes que él los consultaron de diferentes maneras. Es bueno que al comienzo, apenas unos meses después, [el Papa León] haya convocado a todos los cardenales. Así que me gusta este aspecto de consultar, pero le corresponde al Santo Padre decidir”.
El Cardenal Leo dijo que la “apertura del Papa al diálogo y a escuchar y consultar es algo muy hermoso. Para cualquier líder, ya sea dentro o fuera de la Iglesia, escuchar es algo primordial”.
Una preocupación persistente antes del último cónclave era que los cardenales apenas se conocían entre sí, en parte porque el Papa Francisco casi no celebró consistorios durante su pontificado.
El Cardenal Leo, que es cardenal desde hace poco más de un año, dijo que ya ha llegado a conocer a algunos de sus hermanos cardenales y que espera conocer a más con el tiempo.
“Si Dios nos da salud y años, podremos conocernos mejor, trabajar mejor juntos, y ser consultados y ser un apoyo para el pontificado y para el ministerio petrino”, dijo.
Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en el National Catholic Register.




