El obispo Robert Barron, fundador del ministerio Word on Fire, criticó al alcalde de la ciudad de Nueva York, Zohran Mamdani, por prometer a sus electores "la calidez del colectivismo" en su discurso inaugural del 1 de enero.

Mamdani, quien derrotó a dos candidatos con casi el 51% de los votos en las elecciones de noviembre, ganó con una plataforma socialista democrática. Sus planes incluyen autobuses gratuitos, supermercados municipales, guarderías gratuitas, aumento del salario mínimo a 30 dólares por hora y congelación del alquiler para quienes viven en apartamentos con renta estabilizada.

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“Reemplazaremos la frialdad del individualismo a ultranza con la calidez del colectivismo”, dijo Mamdani en su discurso inaugural.

“Si nuestra campaña demostró que los neoyorquinos anhelan la solidaridad, que este gobierno la fomente”, dijo el alcalde. "Porque no importa lo que comas, el idioma que hables, cómo reces o de dónde vengas, las palabras que más nos definen son las dos que todos compartimos: neoyorquinos (New Yorkers)".

Mons. Barron, Obispo de la Diócesis de Winona-Rochester, Minnesota, dijo en una publicación en X que esta frase "me dejó sin aliento".

"El colectivismo en sus diversas formas es responsable de la muerte de al menos 100 millones de personas en el último siglo", dijo Mons. Barron.

"Las formas de gobierno socialistas y comunistas en todo el mundo hoy en día —Venezuela, Cuba, Corea del Norte, etc.— son desastrosas”, añadió. “La doctrina social católica ha condenado sistemáticamente el socialismo y ha abrazado la economía de mercado, que personas como el alcalde Mamdani caricaturizan como 'individualismo descarado'. De hecho, es el sistema económico que se basa en los derechos, la libertad y la dignidad de la persona humana".

"Por Dios, ahórrame la 'calidez del colectivismo'", concluyó Mons. Barron.

Enseñanza católica sobre el socialismo

Tanto el socialismo como el comunismo han sido condenados por numerosos papas, primero por el Papa Pío IX en su encíclica Nostis et Nobiscum de 1849, tan solo un año después de que Karl Marx publicara el Manifiesto Comunista.

El fundamento de la enseñanza social católica se basa en la encíclica Rerum novarum del Papa León XIII de 1891.

En la encíclica, León XIII denunció el socialismo y el comunismo, y también condenó las malas condiciones laborales de la clase obrera y los empleadores “que utilizan a los seres humanos como meros instrumentos para lucrarse”.

“El uno necesita al otro: el capital no puede prescindir del trabajo, ni el trabajo sin el capital”, escribió el pontífice del siglo XIX. “El acuerdo mutuo da como resultado la belleza del buen orden, mientras que el conflicto perpetuo produce necesariamente confusión y una barbarie salvaje”.

El Papa Pío XI, en su encíclica Quadragesimo anno de 1931, escribió sobre la importancia de la propiedad privada: que el hombre debe ser capaz de “cultivar y desarrollar plenamente todas sus facultades para alabanza y gloria de su Creador; y que, cumpliendo fielmente los deberes de su oficio u otra vocación, pueda alcanzar la felicidad temporal y, al mismo tiempo, la eterna”.

El socialismo, dijo, “ignora por completo e indiferente a este fin sublime tanto del hombre como de la sociedad, y afirma que la asociación humana ha sido instituida únicamente para el beneficio material”.

“Socialismo religioso y socialismo cristiano son términos contradictorios; nadie puede ser al mismo tiempo un buen católico y un verdadero socialista”, escribió Pío XI.

El Papa Benedicto XVI diferenció el socialismo del socialismo democrático. En 2006, escribió: “En muchos aspectos, el socialismo democrático estuvo y está próximo a la doctrina social católica y, en cualquier caso, ha hecho una notable contribución a la formación de la conciencia social”.

Sin embargo, en su encíclica Deus Caritas Est de 2005, Benedicto XVI escribió que el gobierno no debe controlarlo todo, sino que la sociedad necesita un Estado que, “de acuerdo con el principio de subsidiariedad, reconozca y apoye generosamente las iniciativas que surgen de las diferentes fuerzas sociales y combine la espontaneidad con la cercanía a los necesitados”.

El Papa Francisco ha criticado la ideología marxista, pero también el “individualismo radical”, que, según afirmó en su encíclica Fratelli tutti de 2020, “nos hace creer que todo consiste en dar rienda suelta a nuestras propias ambiciones, como si al perseguir ambiciones cada vez mayores y crear redes de seguridad estuviéramos sirviendo de alguna manera al bien común”.

En 2024, Francisco alentó la cooperación y el diálogo entre marxistas y cristianos.

El Catecismo de la Iglesia Católica enseña: “La Iglesia ha rechazado las ideologías totalitarias y ateas asociadas en los tiempos modernos con el ‘comunismo’ o el ‘socialismo’. Asimismo, se ha negado a aceptar, en la práctica del ‘capitalismo’, el individualismo y la primacía absoluta de la ley del mercado sobre el trabajo humano”.

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.