Trasladan los restos de dos obispos bolivianos a la Catedral de Oruro

Ceremonia de traslado de los restos de los obispos a la Catedral Ceremonia de traslado de los restos de los obispos a la Catedral | Crédito: Página de Facebook/Diócesis de Oruro

Los restos de dos obispos de Bolivia fueron trasladados el domingo pasado a la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, en la Diócesis de Oruro.

Se trata de Mons. Ricardo Chávez Alcazar, segundo Obispo de esa Diócesis, que vivió entre 1893 y 1949; y de su sobrino, Mons. Tomás Raimundo Chávez Uria, quien vivió entre 1929 y 2011.

Sus restos fueron exhumados respectivamente del mausoleo de los notables, en el Cementerio General de Oruro, y de la cripta para sacerdotes del Cementerio de la ciudad; descansarán definitivamente en la catedral.

Al efectuarse el traslado de los restos, el fin de semana se celebraron Misas, un velatorio y el entierro definitivo, al que asistieron familiares y miembros de la comunidad.

El Obispo de Oruro, Mons. Cristóbal Bialasik, destacó las obras y acciones realizadas por Mons. Ricardo Chávez, entre ellas la reconstrucción de la catedral.

Al referirse a Mons. Tomás Chávez, recordó que dedicó toda su vida al trabajo en Oruro, desempeñando sus labores eclesiásticas como párroco en la Rotonda, San Martín de Porres, San Gerardo, Nuestra Señora de la Asunción y la catedral. También sirvió como vicario general.

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El prelado agradeció la colaboración de las autoridades para la exhumación del cuerpo de Mons. Ricardo, que se tramitó durante aproximadamente dos meses. “Hemos logrado conseguirlo gracias al cariño y respeto con el que la administración del Cementerio lo ha hecho, despidiéndose del cuerpo de Monseñor Ricardo”.

“Vinieron a pedir su bendición y oraciones, lo cual fue un momento muy emotivo lleno de fe y compromiso con el Señor”, relató.

Presente en la Misa y el entierro, la sobrina de Mons. Ricardo, Raquel Peñaloza Chávez, rememoró las palabras de su madre y de su tía, quienes le contaban que su tío era un pastor que amaba a la familia y que, estando en Oruro, se dirigía a las comunidades llevando paz y amor a todas las familias del campo. 

Siempre encontraba tiempo para ir a La Paz a visitar a su madre y hermanas, destacó.

Finalmente, agradeció a la Diócesis, a Mons. Bialasik y a quienes han contribuido para hacer posible la celebración. “Estoy sumamente emocionada y, en nombre de mi familia, les doy las gracias. Ahora los restos de mi tío descansan en paz en la catedral”, concluyó.

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