Peregrinación - La Basílica


La historia de la Basílica de San Pablo Extramuros

Con el fin de las persecuciones contra el cristianismo y la promulgación de los edictos de tolerancia, a comienzos del siglo del IV, el emperador Constantino mandó realizar excavaciones en los lugares de la cella memoriae donde los cristianos veneraban la memoria del Apóstol San Pablo, decapitado entre el año 65 y el 67, bajo Nerón. Sobre esta tumba, situada en la Vía Ostiense, a unos dos kilómetros de la muralla aureliana que rodeaba Roma, mandó levantar una Basílica, que el Papa Silvestre consagró en el 324.

La Basílica fue reformada y ampliada entre el 384 y el 395, bajo los emperadores Teodosio, Valentino II y Arcadio, según un vasto proyecto de cinco naves que se abre a un cuadripórtico, y a lo largo de los siglos los Papas seguirán embelleciéndola y añadiendo partes, como la imponente cinta de fortificación levantada contra las invasiones a finales del siglo IX, el campanario y la maravillosa puerta bizantina del siglo XI, y también los mosaicos de la fachada de Pietro Cavallini, el hermoso claustro de los Vassalletto, el famoso baldaquín gótico de Arnolfo di Cambio y el candelabro pascual de Nicola d’Angelo y Pietro Vassalletto, del siglo XIII. Es el periodo de la edad de oro de la Basílica más grande de Roma, hasta la consagración de la nueva Basílica de San Pedro en 1626. Este lugar sagrado de peregrinación de la cristiandad es famoso también por sus obras artísticas.

En la noche del 15 de julio de 1823 un incendio destruyó este testimonio único de épocas paleocristianas y bizantinas, del Renacimiento y del Barroco. La Basílica fue reconstruida de modo idéntico, usando los elementos que se habían salvado del incendio. En 1849 el Papa Gregorio XVI consagraba el altar de la Confesión y el transepto.

Se sigue reformando y embelleciendo. En 1928 se añadió el pórtico de las 146 columnas. Hoy es la tumba del Apóstol lo que ha salido a la luz, mientras que una serie de obras importantes se benefician, come en el pasado, de la generosidad de los cristianos de todas las partes del mundo.

La larga serie de medallones que reproducen la efigie de todos los Papas de la historia fue comenzada en el siglo V bajo el pontificado de León Magno y atestigua de modo extraordinario la “supremacía reconocida por los fieles de cualquier lugar a la Iglesia fundada y constituida en Roma por los dos gloriosísimos Apóstoles Pedro y Pablo” (San Ireneo, Adversus haereses, III, 1, 3, 3, 2).

San Pablo extramuros es un vasto complejo extra territorial (Motu proprio del Papa Benedicto XVI, 30 de mayo de 2005), administrado por un Arcipreste, el Cardenal Andrea Cordero Lanza di Montezemolo.

Además de la Basílica papal, el conjunto comprende una abadía benedictina muy antigua, restaurada por Odón de Cluny en el 936, activa bajo la dirección de su abad. Los monjes benedictinos de la antiquísima abadía, edificada junto a la tumba del Apóstol por el papa Gregorio II (715-731), favorecen el ministerio de la Reconciliación (o de la Penitencia) y la promoción de acontecimientos ecuménicos.

Aquí todos los años el 25 de enero, fiesta de la conversión de San Pablo, se clausura solemnemente la semana de oración por la unidad de los cristianos. El Papa ha privilegiado dos puntos para su Basílica: el ministerio de la Reconciliación (o de la Penitencia) y la promoción de acontecimientos ecuménicos.

El 28 de junio de 2007 el Santo Padre Benedicto XVI vino a la Basílica para proclamar “el Año Paulino” en el bimilenario del nacimiento de san Pablo. El Año Paulino se celebrará del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009.

(Cortesía de http://www.vatican.va/various/basiliche/san_paolo/sp/basilica/storia.htm )


Artículo de la Enciclopedia Católica - San Pablo Extramuros

(San Paolo fuori le mura). Una abadía nullius. Ya en el 200, el camposanto del gran Apóstol en la Vía Ostia fue marcado por una cella memoriæ cerca de la cual se establecieron las Catacumbas de Comodilla. Constantino, según el "Liber Pontificalis", la transformó en basílica; en el 386 Teodosio empezó a levantar una basílica mucho más grande y bonita, pero el trabajo, incluyendo los mosaicos, no se completó hasta el pontificado de San León el Grande.

El poeta cristiano, Prudencio, describe el esplendor del monumento en unas expresivas líneas. Como también estaba dedicada a los Santos Taurino y Herculano, mártires de Ostia en el siglo quinto, la basílica se llamó Trium Dominorum. De la antigua, solo queda la porción interior del ábside con el arco triunfal y los mosaicos, más recientes. Los mosaicos del ábside y el tabernáculo de la confesión de Arnulfo del Cambio pertenecen al siglo XIII En la antigua basílica cada papa tenía su retrato en un friso extendido por encima de las columnas que separan las cuatro alas y naves. En 1823 un fuego, comenzado por la negligencia de un trabajador que estaba reparando el techo principal, produjo la destrucción de la basílica.

De todas las iglesias de Roma, ésta, exclusivamente, había conservado su carácter primitivo durante mil cuatrocientos treinta y cinco años. El mundo entero contribuyó a su restauración. El Khedive de Egipto envió pilares de alabastro, y el Emperador de Rusia las preciosas malaquita y lapis lazuli para el tabernáculo.

El trabajo en la fachada principal, que mira hacia el Tiber, fue completado por el Gobierno italiano que declaró a la iglesia monumento nacional. El interior de las paredes de la nave están adornadas con escenas de la vida de San Pablo en dos serie de mosaicos (Gagliardi, Podesti, Balbi, etc). El elegante claustro del monasterio se erigió entre 1220 y 1241. La sacristía contiene una fina estatua de Bonifacio IX.

En los tiempos de Gregorio el Grande había dos monasterios cerca de la basílica: San Aristo para los hombres y San Esteban para las mujeres. Los servicios fueron llevados a cabo por un cuerpo especial de clérigos instituido por el Papa Simplicio. Con el curso del tiempo los monasterios y el clero de la basílica disminuyeron; San Gregorio II restauró el pasado y confió a los monjes el cuidado de la misma. Los papas continuaron con su generosidad hacia el monasterio; la basílica fue dañada nuevamente durante las invasiones sarracenas en el siglo IX. A consecuencia de esto Juan VIII fortificó la basílica, el monasterio, y las moradas del campesinado, formando el pueblo de Joaníspolis que era recordado, aun, en el siglo XIII.

En 937, cuando San Odo de Cluny vino a Roma, Alberico II, patricio de Roma, dejó al cuidado del monasterio y de la basílica a la congregación de Odo, que puso a Balduino de Monte Cassino a cargo. Gregorio VII fue Abad del monasterio y en su tiempo Pantaleón de Amalfi presentó las verjas de bronce de la basílica que fueron ejecutadas por artistas constantinopolitanos. Martin V se la confió a los monjes de la Congregación de Monte Cassino. Entonces se hizo una abadía nullius. La jurisdicción del Abad se extendía sobre los distritos de Civitella San Paolo, Leprignano, y Nazzano todos los cuales formaron parroquias. La parroquia de San Paolo en Roma, sin embargo, está bajo la jurisdicción del Vicario Cardenal U. BENIGNI

Transcrito por Christine J. Murray
Traducido por José Luis Anastasio

The Catholic Encyclopedia, Volume I Copyright © 1907 by Robert Appleton Company Online Edition Copyright © 1999 by Kevin Knight Enciclopedia Católica Copyright © ACI-PRENSA Nihil Obstat, March 1, 1907. Remy Lafort, S.T.D., Censor Imprimatur +John Cardinal Farley, Archbishop of New York


La Tumba del Apóstol

LA TUMBA

Pablo llegó a Roma en el 61, para ser juzgado. Fue decapitado[1] entre el 65 y el 67, y su cuerpo enterrado a dos millas del lugar del martirio, en el área sepulcral que la cristiana Lucina poseía en la Vía Ostiense que formaba parte de un antiguo cementerio[2]. Fue posible enterrar al apóstol Pablo en una necrópolis romana, aun siendo cristiano, en cuanto ciudadano romano. Su tumba fue enseguida objeto de veneración, y sobre ella se edificó una cella memoriae o tropaeum, donde, durante estos siglos de persecución, iban a rezar los fieles y los peregrinos, sacando fuerzas para continuar la evangelización del gran misionero[3].

LA LÁPIDA


A 1,37 metros debajo del actual Altar papal, una lápida de mármol (2,12 m. x 1,27 m.) lleva la inscripción PAULO APOSTOLO MART….Esta formada por varias piezas. La que lleva el nombre PAULO posee tres agujeros, uno redondo y dos cuadrados[4].


EL SARCÓFAGO

 
Sobre un sarcófago macizo de 2,55 m. de largo por 1,25 m. de ancho y 0,97 m. de altura fueron edificados los sucesivos “altares de la Confesión”. Durante las últimas obras se abrió un hueco debajo del Altar papal para que los fieles puedan ver la tumba del Apóstol.



1) Fuera de las murallas aurelianas, en la Vía Ostiense, sin duda alguna en Aquas Salvias.
2) Las excavaciones han confirmado la presencia de un cementerio debajo de la Basílica y a su alrededor nichos y fosas para los pobres y los esclavos liberados.
3) El presbítero Gayo, “que vivía bajo Ceferino, obispo de los romanos desde el 199 al 217”, citado por Eusebio en el siglo III, fue el primero que refirió que había visto la memoria de los dos Apóstoles: “Yo puedo mostrar -escribía a Proclus- los trofeos (monumentos funerarios) de los Apóstoles. Si tienen a bien ir al Vaticano o al camino que lleva a Ostia, hallarán los trofeos de aquéllos que han fundado la Iglesia de Roma”.
4) El agujero redondo, que no altera la inscripción, es sin duda alguna contemporáneo, empalma con un pequeño conducto unido a la tumba y recuerda el uso romano, posteriormente también cristiano, de verter perfumes en las tumbas. Esta lápida de los siglos IV - V atestigua verosímilmente un culto anterior a la gran construcción del 386.


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