9 de agosto de 2022 6:58 pm

¿Por qué fue más fácil cerrar iglesias por COVID que frenar orgías gay por viruela del mono?

Por David Ramos

Mano con signos de viruela del mono. Crédito: The Focal Project (CC BY-NC 2.0).

Mientras que en los meses más difíciles de la pandemia de COVID-19, resultó muy fácil cerrar espacios públicos, entre ellos las iglesias católicas, para prevenir el contagio del virus en espacios cerrados, actualmente parece muy difícil para las autoridades políticas y sanitarias frenar las orgías gay para reducir la propagación de la viruela del mono. ¿Por qué?

Para Grazie Christie, médico y asesora senior de políticas de The Catholic Association de Estados Unidos, podría haber “razones ideológicas o políticas”, y lamentó que “la medicina cada día se politiza más y más”.

Entrevistada por ACI Prensa, Christie dijo que “fue fácil para las autoridades recomendar el cese de actividades vitales, como la escolarización de los niños, durante el Covid”.

“Esto afectó a todos, sin excepción. O, debería decir, con la excepción de las protestas y disturbios de Black Lives Matter que, por alguna extraña razón, fueron declarados ‘seguros'", indicó.

Para la médico de origen hispano, detrás de la dificultad para detener conductas homosexuales riesgosas para la salud pública, se podría encontrar “el mismo tipo de razonamiento que usa razones ideológicas o políticas para declarar algunos comportamientos seguros y otros inseguros, o resulta en que algunos comportamientos se declaren fuera del alcance de las recomendaciones de restricción de seguridad, como el sexo gay grupal”.

El brote actual de viruela del mono o viruela símica comenzó en los primeros días de mayo de 2022, y expertos apuntan a que el disparo en el número de contagios de la enfermedad, normalmente endémica en naciones africanas, se dio tras dos grandes fiestas gay en España y Bélgica.

El 23 de julio, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que “por el momento este brote de viruela del simio está concentrado entre hombres que tienen sexo con hombres, especialmente aquellos con múltiples parejas sexuales”.

Cifras de los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) apuntan en la misma dirección.

En un estudio publicado el 5 de agosto, los CDC encontraron que “entre los casos de viruela del simio en los EE. UU. con datos disponibles, el 99% ocurrió en hombres, el 94% de los cuales informaron contacto sexual o íntimo cercano entre hombres recientemente”.

De acuerdo a la OMS, se han confirmado cerca de 30 mil casos de viruela del mono a nivel mundial, sumando 11 muertes.

Y aunque la OMS y los CDC alientan a disminuir el número de parejas sexuales, especialmente entre hombres que tienen sexo con otros hombres, activistas y políticos homosexuales han reaccionado con señalamientos de homofobia contra las políticas sanitarias.

¿Homofobia?

Entre ellos se encuentra Scott Wiener, senador en el estado de California y miembro del Partido Demócrata, que es abiertamente homosexual, y que actualmente encabeza un comité especial del Senado estatal sobre viruela del mono.

A fines de julio, Wiener dijo en Twitter que “sermonear a las personas para que no tengan relaciones sexuales no es una estrategia de salud pública. No detuvo el VIH, lo empeoró, y no detendrá la viruela del simio”.

En declaraciones difundidas días después por el diario The Washington Post, Wiener aseguró que “si la gente quiere tener sexo, van a tener sexo”.

“Conozco personas que normalmente van a fiestas sexuales que no lo harán. Las personas tomarán sus propias decisiones sobre sus propios niveles de riesgo”, dijo el político estadounidense.

El Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (ONUSIDA) también criticó a fines de mayo de este año lo que consideró “estereotipos homófobos y racistas” en la cobertura periodística sobre la viruela del mono, aunque reconoció que “una parte significativa de los positivos se han dado entre hombres homosexuales, bisexuales y otros hombres que tienen relaciones sexuales con hombres”.

En conferencia de prensa el 25 de julio, el Dr. Ashish Jha, coordinador de la respuesta al COVID-19 de la Casa Blanca bajo el gobierno de Joe Biden, reconoció que “la comunidad más afectada” por la viruela del mono “es la comunidad LGBTQ” (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer), pero pidió “que no usemos este momento para propagar mensajes homofóbicos o transfóbicos”.

“No es discriminación ser claro” sobre la viruela del mono

Grazie Christie precisó que “no es discriminación ser claro y sincero al explicar la propagación de una enfermedad infecciosa”.

“Si la propagación ocurre entre un grupo de personas que tienen un comportamiento reprobable, no es discriminatorio ser claro y sincero al respecto. Por el contrario, protege a estas personas brindándoles la información que necesitan para reducir sus actividades peligrosas”.

Christie advirtió que, por el contrario, “podría ser discriminación no darles esta información. Por ejemplo, si los adictos a la heroína que comparten agujas se exponen mutuamente a una infección terrible (como el VIH), sería un error ocultarles esta información”.

La médico estadounidense lamentó que “las autoridades parecen incapaces de recomendar el cese de las relaciones sexuales en grupo entre homosexuales como forma de detener la propagación de la viruela del mono”.

“Puede ser que sientan que la vida sexual de estos hombres no puede ser criticada o restringida, porque es muy central para su propio concepto del florecimiento humano”, dijo, señalando que la “sociedad posmoderna”, le da “una gran autoridad a los sentimientos, y dado que los sentimientos sexuales se consideran primordiales, tenemos miedo de recomendar el autocontrol sexual”.

Para Christie, “la inyección de racismo esencial y de ideología de género radical está teniendo un efecto terrible en la medicina, que eventualmente todos sentirán”.

“Ha infectado a las organizaciones profesionales de la medicina y a las escuelas de medicina, junto con una ideología radical a favor del aborto”, añadió.

La profesional de la salud señaló que “ahora, frente a la viruela del simio, los ‘expertos’ médicos se niegan a recomendar la restricción del sexo gay grupal debido a una especie de sacralización de algunos tipos de sexualidad”.

“Una vez más, una forma terrible de hacer ciencia”, dijo.

¿El amor es amor?

Grazie Christie añadió que “en gran parte, la normalización de la homosexualidad en nuestra sociedad se ha producido por la constante reiteración del concepto de que son como los heterosexuales”.

“Quieren las mismas cosas: amor, familia, una casita con una valla blanca. ‘El amor es el amor’”, dijo.

Sin embargo, advirtió, “el hecho de que el sexo gay homosexual a menudo implique orgías y contacto con docenas de completos extraños niega la idea de que ‘el amor es amor’”.

“Al mismo tiempo, estamos constantemente expuestos a más y más fetichismo sexual y degeneración sexual, y se nos pide que lo aceptemos como algo normal”, criticó.

“El consentimiento es todo lo que la izquierda reconocerá como regla para el sexo ético. Así que cualquier crítica al sexo gay en grupo es tabú”, señaló.

Etiquetas: Salud, Medicina, Covid-19, covid19, covid, restricciones por COVID-19, viruela del mono