El joven sacerdote e “influencer” Alberto Ravagnani, de 32 años, sorprendió hace unos días a sus cientos de miles de seguidores en redes sociales al anunciar públicamente su decisión de abandonar el ministerio sacerdotal.
Ravagnani había alcanzado gran popularidad en plataformas digitales, donde publicaba mensajes de contenido religioso dirigidos especialmente a los jóvenes. Sin embargo, su actividad no estuvo exenta de polémica, ya que en varias ocasiones fue objeto de críticas por colaborar con marcas y empresas publicitarias.
Hasta el momento de su decisión, Ravagnani ejercía como vicario parroquial de San Gottardo al Corso y colaboraba activamente en la pastoral juvenil de la Arquidiócesis de Milán.
Este caso, sumado a otros como el de Daniel Pajuelo, Sor Cristina o el del P. Sam, esboza un nuevo escenario en el que la exposición mediática, la hiperconexión y los cambios culturales plantean profundos interrogantes para la Iglesia Católica.
La herida de los sacerdotes en el mundo digital
El P. Ignacio Amorós, sacerdote español conocido por su compromiso con la evangelización digital, comparte con ACI Prensa una reflexión sobre estos casos. A partir de su propia experiencia, se detiene en una “herida” que afecta a gran parte de los sacerdotes presentes en las redes sociales: la falta de apoyo y la desconfianza que surge ante estas nuevas formas de evangelizar, incluso en el seno de la Iglesia.