Conocido como “el Apóstol del Norte”, San Ansgar (801) fue un monje misionero que plantó la primera semilla de la fe en el norte de Europa y con gran valentía llegó incluso a evangelizar a los vikingos establecidos en Escandinavia.
Aunque el diácono permanente Kaare Nielsen es de Dinamarca, conversa con ACI Prensa desde la fría Groenlandia, donde se encuentra sustituyendo durante unas semanas —como hace cada año desde hace 12—, al único sacerdote católico de la isla, el P. Tomaž Majcen.
Cada 3 de febrero la Iglesia Católica recuerda a San Ansgar, nacido cerca de Amiens (Francia), quien de joven ingresó en un monasterio benedictino. El Papa Gregorio IV le encargó la misión de evangelizar tierras escandinavas y fue nombrado el primer obispo de Hamburgo.
Él se atrevió con los vikingos, hombres “peligrosos como lobos”
Nielsen, teólogo y antiguo director de las Obras Misionales Pontificias para los países escandinavos, precisa que San Ansgar buscó con humildad “vivir solamente con Dios”.