La Iglesia Católica celebra cada 1 de febrero a Santa Brígida, patrona de Irlanda cuyo testimonio resulta hoy más necesario que nunca, en una sociedad donde la dignidad de las mujeres se ve amenaza por la falsa promesa del aborto, la ideología de género y otras formas de explotación.
Así lo expresó el Primado de Irlanda y Arzobispo de Armagh, Mons. Eamon Martin, desde el santuario de Santa Brígida, en Faughart, condado de Louth (Irlanda), lugar natal de la santa reconocida por llevar una vida de misericordia al servicio de los más necesitados.
A la luz del Evangelio de las Bienaventuranzas, Mons. Martin explicó en su homilía del domingo que Jesús no describe ocho tipos distintos de personas, sino un solo: “el cristiano perfecto” y la “esencia de ser un verdadero seguidor de Cristo”.
Al dirigir su mirada hacia Santa Brígida, fundadora del monacato femenino en el país y bautizada por San Patricio —con quien comparte el patronazgo de Irlanda—, Mons. Martin destacó que “deseaba modelar una vida de misericordia” hacia los más vulnerables y necesitados, así como a los pecadores.
“Su misión era apartar a la gente del paganismo vacío, de la persecución de dioses falsos y superficiales y ofrecerles en cambio a Jesús, que es el Camino, la Verdad y la Vida”, subrayó.