En sus palabras previas al rezo del Ángelus, el Papa León XIV dijo que el Evangelio debe ser vivido y anunciado en todas las circunstancias y en todos los ambientes, incluso en aquellos momentos en que, por una “prudencia excesiva”, se cree que no son los adecuados.
Desde el balcón del Palacio Apostólico, el Santo Padre hizo su reflexión sobre el pasaje del Evangelio de Mateo que relata el inicio de la misión pública de Cristo. “Después de recibir el bautismo —recordó León XIV—, Jesús comienza su predicación y llama a los primeros discípulos: Simón, llamado Pedro, Andrés, Santiago y Juan”.
El Papa explicó que el Señor comenzó su predicación cuando se enteró de que Juan el Bautista había sido arrestado.
“Ocurre en un momento que no parece el más adecuado: el Bautista acaba de ser arrestado y, por lo tanto, los líderes del pueblo están poco dispuestos a acoger la novedad del Mesías. Se trata de un momento que sugeriría prudencia, pero precisamente en esta situación oscura Jesús comienza a llevar la luz de la buena nueva: ‘El Reino de los Cielos está cerca’”, indicó.
León XIV dijo que “también en nuestra vida personal y eclesial, a veces debido a resistencias internas o a circunstancias que no consideramos favorables, pensamos que no es el momento adecuado para anunciar el Evangelio, para tomar una decisión, para hacer una elección, para cambiar una situación”.
“Sin embargo, el riesgo es quedarnos bloqueados en la indecisión o prisioneros de una prudencia excesiva, mientras que el Evangelio nos pide que asumamos el riesgo de confiar; Dios obra en todo momento y todo momento es bueno para el Señor, aunque no nos sintamos preparados o la situación no parezca la mejor”, afirmó.