El Papa León XIV aseguró este miércoles que la grandeza de la Encarnación no puede reducir a Cristo a un mero transmisor de “verdades intelectuales”, sino que implica la plena asunción de la condición humana por parte del Hijo de Dios.
Para conocer verdaderamente a Dios en Cristo, subrayó durante la Audiencia General, es necesario acoger su “humanidad integral”, incluido su “cuerpo real”, mediante el cual “comparte la historia” del hombre y llama a una “comunión en la reciprocidad”.
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“La verdad de Dios no se revela plenamente cuando se le quita algo a lo humano del mismo modo que la integridad de la humanidad de Jesús no disminuye la plenitud del don divino”, aseguró.
El Pontífice continuó así el ciclo de catequesis dedicado a la Constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II, centrada en la revelación divina.
En este marco, recordó que la fe cristiana no se apoya en un conjunto de ideas abstractas, sino en el “encuentro histórico y personal en el cual Dios mismo se entrega a nosotros, haciéndose presente”.
En Cristo, añadió, Dios no sólo se ha comunicado a sí mismo, sino que “nos ha manifestado nuestra verdadera identidad de hijos, creados a imagen del Verbo”.
La “certeza” de que nada puede separar al hombre del amor de Dios
Este hecho destacó el Santo Padre, subraya la “certeza” de que nada puede separar al hombre del amor de Dios. “Gracias a Jesús, el cristiano conoce a Dios Padre y se abandona a Él con confianza”, insistió.
De este modo, aseguró que Jesús “nos revela al Padre involucrándonos en su propia relación con Él”. “Jesucristo es el lugar en el cual reconocemos la verdad de Dios Padre, mientras nos descubrimos conocidos por Él como hijos en el Hijo, llamados al mismo destino de vida plena”, detalló.
León XIV recordó también que lo que salva y convoca a la fe es el Señor “que se encarna, nace, sana, enseña, sufre, muere, resucita y permanece entre nosotros”.
Dirigiéndose a los fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa explicó que la revelación divina se realiza en un diálogo de alianza, en el que Dios se dirige al hombre como a un amigo.
“La verdad íntima acerca de la salvación humana se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es al mismo tiempo mediador y plenitud de toda la revelación”, dijo el Pontífice citando Dei Verbum.
León XIV evocó a este respecto el pasaje del Evangelio de san Lucas en el que Jesús, movido por el Espíritu Santo, bendice al Padre por revelar sus misterios a los pequeños. “Gracias a Jesús —subrayó— conocemos a Dios del mismo modo en que somos conocidos por Él”.




