En medio de la aridez extrema del desierto de la Península Arábiga, una pequeña capilla nacida para atender a los católicos de Kuwait, la mayoría inmigrantes, se ha convertido, con el paso de las décadas, en un símbolo de fe, unidad y perseverancia cristiana.
Este viernes, 16 de enero, el Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin proclamará la iglesia de Nuestra Señora de Arabia, ubicada en Ahmadi (Kuwait), basílica menor.
Será la última cita de su viaje de dos días al país, que según ha informado el Vaticano incluirá una visita a la Gran Mezquita y al Museo de Antigüedades Islámicas Dar al Athar al Islamiyyah. Posteriormente, se encontrará con el clero y las comunidades religiosas en la concatedral de la Sagrada Familia, donde celebrará una misa por el 65º aniversario de la consagración del templo.
En julio, el Papa León XIV concedió el título de basílica menor a la iglesia de Nuestra Señora de Arabia que se convertirá así en la primera de todo el Vicariato de la Península Arábiga que incluye Kuwait, Baréin, Catar y Arabia Saudita.
Esta proclamación reforzará su vínculo visible con la Sede Apostólica, permitiendo exhibir los signos papales propios de este título. Además, en los días establecidos por la autoridad eclesiástica, los fieles que la visiten podrán obtener indulgencia plenaria, según las condiciones previstas por la Iglesia.
El lugar que ocupa la iglesia tuvo un origen muy humilde: era una cabaña Nissen, estructura prefabricada de acero con forma semicilíndrica, diseñada originalmente para uso militar durante la Primera Guerra Mundial, que era utilizada como central eléctrica.