“Creo que la dictadura está violentando el séptimo mandamiento. No robarás. Pero como sabemos, la dictadura roba, confisca las propiedades a la Iglesia porque en el esquema de un régimen como el de Nicaragua, el poder viene de las propiedades, de las armas o el dinero”, afirma Arturo McFields, exembajador nicaragüense ante la OEA que ahora vive en el exilio.
“Por eso está empeñada en robar todo lo que puede para de algún modo querer causarle algún daño a la obra del Señor. Mas no sabe que el poder de la Iglesia no viene de las propiedades o de lo material. Viene de Dios”, subraya el exdiplomático en declaraciones a ACI Prensa el 6 de enero.
Desde febrero de 2022, la dictadura de Daniel Ortega y su esposa y “copresidenta” Rosario Murillo ha confiscado al menos 39 propiedades a la Iglesia Católica en Nicaragua, según reveló en noviembre del año pasado un detallado informe del medio Confidencial, publicado también en Mosaico CSI.
Confidencial precisa que el conteo de propiedades puede ser mayor, pero que no ha podido verificarse por el silencio de los afectados, que temen represalias por parte de la dictadura.
“En Nicaragua no se puede protestar porque la dictadura no lo permite y a quienes se atrevan los destierran, encarcelan o asesinan. Lo único que pueden hacer los católicos es orar en sus parroquias (porque tampoco lo pueden hacer en las calles) o en sus casas”, dijo a ACI Prensa Martha Patricia Molina, abogada, investigadora y autora del informe Nicaragua: Una Iglesia perseguida.
“La confiscación de propiedades a la Iglesia Católica es una situación irreversible mientras la dictadura continúe en el poder. El 1 de enero prohibieron la procesión de Jesús Sacramentado, lo que significa que los dictadores continuarán persiguiendo a los católicos”, advirtió Molina.