En la capital de Venezuela ha sido inaugurado un santuario dedicado a la Santísima Virgen, Desatadora de Nudos. Fundado por el sacerdote paulino José Ángel Torres, el lugar responde a “una necesidad espiritual, una necesidad de Dios” que tiene el país.
En una entrevista con ACI Prensa, el P. Torres —superior de los Paulinos en Caracas— dijo que el santuario, inaugurado en marzo de este año, surge de dos milagros que la Madre de Dios, bajo esta advocación, ha realizado en su vida: “Uno, siempre lo cuento. El otro me lo reservo, me lo llevaré conmigo”, expresó.
Movido por el ejemplo del Beato Santiago Alberione, fundador de la Familia Paulina y cuya fiesta la Iglesia celebra cada 26 de noviembre, este sacerdote venezolano prometió a la Virgen Desatanudos que si ningún padre, hermano, colaborador o amigo de los paulinos moría durante la pandemia del COVID-19, él le construiría una capilla.
“En razón de ello y del otro milagro grandísimo que ha hecho en mi vida, le ofrecí esta capilla que hoy disfrutamos”, dijo.
El santuario se ubica en las afueras de Caracas, en la casa de retiros de los padres y hermanos paulinos. En medio de los jardines, custodiados por grandes pinos, se encuentran dos caminos. El camino de la derecha está flanqueado por miles de cintas blancas, en donde los peregrinos escriben sus peticiones a la Virgen. El de la izquierda, en cambio, está lleno de cintas de colores que, según la tradición de la devoción a la Virgen Desatanudos, representan las acciones de gracias por las peticiones cumplidas.
Ambos caminos conducen a una pequeña capilla que tiene la imagen de la Madre de Dios sobre el altar principal. Llena de simbolismo, los peregrinos rezan allí ante el Santísimo Sacramento. A la imagen de la Virgen Desatanudos se le hicieron pequeñas modificaciones para identificarla con Venezuela. Por ejemplo, sus vestidos son de color amarillo, azul y rojo; los mismos del tricolor nacional.