Mundo hispanohablante conmocionado con testimonio de joven padre fallecido de cáncer

 

LIMA, Redacción Central, 6 Dic. 01 (ACI).- Hay muertos que incomodan a la gran prensa de España e Hispanoamérica. De otra forma no podría entenderse el silencio ominoso con que los grandes medios españoles han reaccionado a la muerte de uno de los personajes más polifacéticos y populares del mundo del pensamiento español: Javier Mahíllo.

El pasado lunes, en Palma de Mallorca, Javier, de apenas 41 años y con una vida vivida a plenitud y con asombrosa fecundidad, moría tras un largo y penoso cáncer de tres años de duración. Casado y con cuatro hermosos hijos, era un personaje habitual en programas de radio y televisión, donde usualmente era invitado a defender la posición católica no sólo por su brillantez, sino por su telegenia y sentido del humor. Era Doctor en Filosofía Pura por la Universidad de Navarra.

Una vida plena

Los múltiples ángulos de Javier ya lo proyectaban como un hombre con futuro de renombre. Graduado en Filosofía pura en la Universidad de Navarra -de donde él era originario-, ejercía la docencia como catedrático de Bachillerato en el Instituto de Palma de Mallorca (Baleares - España), donde daba clases de Filosofía, Ética y Antropología cultural.

Especializado en temas educativos, dedicó diecisiete años a impartir clases de Bioética, Filosofía y Técnicas de Estudio y dando conferencias y cursillos a padres, alumnos y educadores, organizadas por el Ministerio de Educación y Ciencia y por entidades privadas de toda España.

Además, participaba asiduamente en debates televisivos sobre temas de actualidad relacionados con su especialidad: bioética, educación, familia, y otros.

Su lista de publicaciones para cuando cumplió 40 años, era sorprendente por su número y su amplitud temática.

Además de su tesis doctoral: "El sufrimiento humano según S.Tomás" (1989) -una obra verdaderamente premonitoria-, Javier publicó títulos tales como:

  • "Problemas de Lógica para Bachillerato" (1987)

  • "Pasatiempos Filosóficos" (1987)

  • "Lecturas filosóficas para COU" (1987)

  • "Iniciación al Karate y al Kick-boxing. Filosofía y Técnica" (1987-88).

  • "Ética y Vida" (1991).

  • "Platón" (1991).

  • "Nietzsche" (1992).

  • "Tomás de Aquino" (1993).

  • "¿Sabes estudiar?" (1993).

  • "¿Sabes enseñar?" (1996).

  • "Mis pequeños monstruos" (1998) -una obra dedicada a compartir la experiencia con sus cuatro hijos-.

  • "Luz y poesía en la pintura de Libia Monteoñate" (1999).

La llegada del Cáncer

Cuatro años atrás, recibió el anuncio que cambió su vida: el maestro activo, experto en karate y boxeo tailandés, apasionado de sus hijos y con una inagotable lista de compromisos y proyectos, tenía cáncer.

Él mejor que nadie sintetizó su propia experiencia camino a la muerte y el encuentro definitivo, en una entrevista concedida al programa De las Artes y las Letras, de Radio Intereconomía.

Más que un diálogo fue un monólogo, porque el director del espacio, Javier Paredes, se quedó bastante impresionado, al igual que los muchos oyentes que solicitaron copias de su discurso-conversación. El hombre que sabía que iba a morir, respondía así a la pregunta obligada sobre cómo se sentía:

"Yo, que he visto muchas veces a mis cuatro niños jugando en la orilla de la playa del Arenal con sus palitas, haciendo castillos, he observado cómo se empeñan en que su castillo es lo único que hay en el mundo; están absolutamente ensimismados cada uno con su castillo. De manera que si el de al lado se vuelve y le da por casualidad con el pie, y le tira una almena, es una desgracia horrorosa, lloran, vienen diciendo: ¡Papá, mira lo que me ha hecho!; es como si se les hundiera la vida. Y piensas: Así somos los humanos. Tenemos la Bolsa, Internet, nuestra casa, nuestro trabajo. y nos parece que son eternos. Cuando, en realidad, son castillos de arena que todavía no has terminado de hacer, y ya se te están cayendo. Viene una ola y se lleva a un niño; viene otra ola y se lleva a otro niño..."

"¡Me voy feliz!"

"Me moriré con la sonrisa en los labios diciendo: Ahora voy al cielo y voy a ser feliz... Es decir, no va a venir a buscarme la vieja de la guadaña a cortarme el cuello, sino que va a venir a buscarme nada menos que Dios, que voy a pasar de una vida corporal como la que tenemos, bastante limitada, siempre tenemos alguna molestia, a una vida más plena".

"Dios ha querido que tengamos una época en la que le demostremos a Él qué queremos hacer en la vida definitiva".

"En el fondo, yo creo que el momento en el que me muera va a ser muy emocionante, lo más emocionante que me ha pasado en mi vida. La vida es como en blanco y negro, y en el momento en el que me muera, aparte de los dolores, que no me apetece nada sufrir, el momento de morir será cerrar los ojos a esta vida y abrirlos a una vida eterna".

"Los cristianos decimos: Creo en la resurrección de los muertos y en la vida eterna, amén. No es un invento. Estaremos allí con lo nuestro, pero de otra manera, con otras dimensiones, y con nuestra alma y con nuestro espíritu, con nuestro propio yo. Cambiaré y seré de otra manera. Será un nuevo alumbramiento. Hemos nacido a la vida por nuestra madre, y naceremos a la vida verdadera por la redención de Jesús, gracias a que nos redimió".

Más información

Lea las entrevistas completas de Javier Mahíllo

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