VIRAL: Contundente mensaje de un sacerdote a otro que abandonó el ministerio por una mujer

Por María Ximena Rondón

Imagen referencial / Foto: Wikipedia (CC-BY-SA-3.0)
Imagen referencial / Foto: Wikipedia (CC-BY-SA-3.0)

BUENOS AIRES, 18 Oct. 17 / 02:28 pm (ACI).- Un sacerdote argentino dio un contundente mensaje a otro presbítero, que era conocido por su labor social en favor de los pobres y drogadictos en Argentina y que dejó su ministerio porque se enamoró de una mujer.

“No se dejan los hábitos (eso es una pavada de las películas y novelas de la tarde). No se cuelgan los hábitos, tampoco me gusta aquello de dejar el ministerio”, comienza el texto.

Se abandonan, sí, abandonan, comunidades, personas, gente sencilla, humilde, pobre. Gente que cree en nosotros, gente que nos ha confiado su vida, su alma ¡Gente que tal vez somos lo único que tiene! Gente que veía y ve en el sacerdote algo más que un simple hombre. Alguien que le muestra el rostro de Dios (con nuestras propias limitaciones, que son muchas, y eso es para que se vea más claramente que el que actúa es Él)”, prosigue.

Así empieza el texto escrito por el P. Horacio Day en su cuenta de Facebook dirigido al P. Michael Belmont, sacerdote de 42 años de origen estadounidense que ejercía su ministerio en “Campo Papa”, uno de los barrios más pobres y peligrosos de la ciudad de Godoy Cruz en la provincia argentina de Mendoza, y que tras el anuncio de que dejaba el ministerio sacerdotal se mudó con su pareja a otra localidad.

El P. Horacio Day, originario de Mendoza y residente en Roma, señaló en su mensaje a Belmont difundido el 14 de octubre, que “no importan nuestras obras sociales, aunque sean muy meritorias, no somos asistentes sociales, ¡somos sacerdotes de Jesucristo! Existimos solo para mostrarle el rostro de Dios Misericordioso a los hombres y mujeres del mundo”.

“Y me animo a escribirlo acá, porque lo he dicho mil veces: ‘¡No hay nada más lindo que ser cura!’ ¡Es una gracia enorme el haber sido elegidos para esto! No somos dignos de esto, Él nos eligió ¡Es algo que supera todo! Si lo entendiésemos moriríamos, como decía el Santo Cura de Ars”, manifestó.

También afirmó que en las misas que celebra a diario “le pido al Señor que me dé la gracia de ser un cura bueno y fiel, ¡hasta la muerte! Y que me lleve antes de abandonarlo”.

Asimismo, el sacerdote pidió a las mujeres que “¡no se metan con los curas o seminaristas! ¡Es tremendo el daño que podés hacer! ¡Es enorme el bien que se va a dejar de hacer culpa tuya! ¡No cargues con esa culpa!”.

Y no me vengan con el torpe argumento que la culpa la tiene el celibato ¿Acaso está bien que un marido abandone a su mujer y chicos porque ahora se ‘enamoró’ de otra? ¿Acaso no amamos los curas? ¿Acaso no somos amados? ¿Y el amor de tantísima gente de nuestras comunidades?”, expresó.

“¿Acaso tenemos que abandonar nuestras comunidades (que es gente concreta, rostros, nombres) para ‘amar y ser amados’ (como una vez dijo alguien, que prefiero olvidar)? Si es así, no entendimos nada, y somos los hombres más estúpidos del mundo”, prosiguió.

También alentó a quienes conocieron al P. Belmont y sufren por “este abandono, este golpe” a que “¡no bajés los brazos! ¡Qué no flaquee tu fe en Dios, en la Iglesia, en el sacerdocio! ¡Vamos! ¡A no sacar los ojos de los ojos del Señor Jesús! ¡Él nos sostiene! ¡Esta es su obra!”.

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Etiquetas: sacerdote, Iglesia Católica, Sacerdocio, mensaje, Mujer, testimonio

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