“Ha sido valiente y ha hecho lo que en conciencia sabía que tenía que hacer”, aseguró el P. Miguel Silvestre ante un vídeo difundido en redes en el que una religiosa interrumpe a dos mujeres que se besaban en la calle mientras protagonizaban una sesión de fotos. 

Ocurrió en el barrio español de la ciudad italiana de Nápoles, donde las modelos Serena de Ferrari y Kysha Wilson fueron interrumpidas por una monja italiana cuando posaban ante las cámaras.

ADVERTENCIA: El video podría herir la sensibilidad del lector.

Al encontrarse con ambas mujeres, la monja se acercó a ellas y las separó mientras preguntaba en italiano: “¿Qué hacéis?”.

La religiosa mostró su desacuerdo asegurando que eran “dos chicas” y a continuación exclamó “¡El diablo!” y se santiguó antes de abandonar el lugar. 

Ante lo ocurrido y frente a las acusaciones a la religiosa protagonista del vídeo viral, el P. Miguel detalló a ACI Prensa desde Roma las razones por las que la monja italiana actuó de manera correcta. 

Más en Vaticano

El sacerdote explicó que “ante los ojos de la sociedad posmoderna y relativista de Occidente, esta anciana monja podría haber violado la ‘libertad de expresión’ de estas dos jóvenes mujeres que se estaban besando en público en la boca”.

 

“Sin embargo, ella ha reaccionado, en su recta conciencia, llena de celo por la verdad de la moral objetiva, haciéndoles entender que lo que estaban haciendo está moralmente mal”, defendió. 

A continuación, el P. Miguel lamentó que “el problema es que hoy en día parece que muchos tenemos miedo a defender en público nuestra fe y a defender la lógica del bien, de lo bueno, lo verdadero, lo bello”.

(El artículo continúa después)

“Esta monja no ha tenido respeto humano por el qué dirán. Ha sido valiente y ha hecho lo que en conciencia sabía que tenía que hacer”, concluyó el sacerdote. 

También han sido otras voces las que han defendido a la religiosa, como el escritor Taylor Marshall, con más de cien mil seguidores en Twitter, quien aseguró que “esta monja tiene más valentía que el 99% de los obispos católicos. Ella es una verdadera esposa de Cristo”.