El Nuncio Apostólico, Mons. Luis Mariano Montemayor, llamó a Colombia a dejarse reconciliar por Dios, haciendo a un lado los odios y venganzas para así poder construir una cultura fraterna.

El Prelado hizo este llamado durante la Misa que presidió hoy en la Catedral de Bogotá por los 37 años del “holocausto” del Palacio de Justicia, ocurrido el 6 y 7 de noviembre y en el que murieron unas cien personas.

El 6 de noviembre de 1985, un comando de 35 guerrilleros del Movimiento 19 de Abril (M-19) capturó la sede judicial y retuvo a más de 300 personas, incluidos 17 magistrados.

La toma del Palacio de Justicia por parte del M-19 –movimiento al que perteneció el presidente colombiano, Gustavo Petro–, culminó luego de 28 horas de combates entre la fuerza pública y los guerrilleros, que incluyó el uso de tanques y helicópteros.

El 7 de noviembre de 1985 el edificio ardió en llamas y se registraron decenas de heridos, once desaparecidos y unos cien fallecidos, entre ellos once magistrados.

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El M-19 se desmovilizó en 1990 y se convirtió en el Partido Alianza Democrática M-19. Actualmente ya no existe y varios de sus miembros pasaron a integrar otras agrupaciones.

Llamado a la reconciliación

En su homilía, el Nuncio Apostólico recordó las palabras que el Papa Francisco pronunció el 8 de septiembre de 2017 durante el Gran Encuentro de Oración por la Reconciliación Nacional, celebrado en el marco de su visita apostólica a Colombia.

Citando las palabras del Pontífice, Mons. Montemayor exhortó a Colombia a abrir “su corazón de pueblo de Dios. Déjate reconciliar, no le temas a la verdad, ni a la justicia”.

El Nuncio recordó el llamado del Papa Francisco a no tener miedo “a pedir y a ofrecer el perdón” ni resistirse a la reconciliación para “reencontrarse como hermanos y superar las enemistades”.

El Santo Padre pronunció esas palabras meses después de la firma de los Acuerdos de Paz entre el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

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El tratado de noviembre de 2016 puso fin a seis décadas de conflicto entre esa guerrilla –que pasó a convertirse en el Partido Político Comunes– y el Estado. Sin embargo, hubo miembros de las FARC que no aceptaron el acuerdo y formaron las llamadas “disidencias”, que volvieron a tomar las armas.

El actual gobierno lanzó su plan de Paz Total, para que el otro grupo guerrillero, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), deje las armas. Por su parte, un sector de las disidencias expresó el 31 de octubre sus reparos a la iniciativa de Petro.

En Colombia también existen otros grupos violentos, como el Clan del Golfo, que se dedica al narcotráfico.

En su homilía, Mons. Montemayor invitó a pedir a Cristo que “en su misericordia nos brinde la gracia de no perder nunca la memoria, de no huir nunca de la memoria. La memoria de nuestros seres queridos, la historia familiar, la historia de nuestro pueblo”.

También, para que “nos sostenga en nuestros caminar esperanzado, nos dé la gracia de entender las luces que nos señalan el camino de la vida justa, de la verdadera vida honorable, de la vida auténtica, la única que queda viva delante de Dios”.

En la Misa estuvieron presentes el presidente Petro y su vicepresidenta, Francia Márquez. La Eucaristía fue concelebrada por el Arzobispo de Bogotá y presidente del Episcopado, Mons. Luis José Rueda Aparicio.