Hoy en Roma será ordenado el P. Pedro Hernández, misionero español de La Obra de la Iglesia que lleva años predicando el Evangelio en Guinea Ecuatorial, donde gracias a su ejemplo y testimonio muchos de sus habitantes han abandonado las sectas y descubierto la fe.

En conversación con ACI Prensa, Pedro Hernández, que estudió Filosofía y Teología en la Universidad Lateranense de Roma, contó que el Arzobispo de la Archidiócesis de Malabo, Mons. Juan Nsue Edjang, encomendó a su congregación la misión de llevar el Evangelio a esta ciudad africana, donde no había ningún templo católico y existía una necesidad espiritual.

El misionero explicó que Guinea Ecuatorial es un país “muy acogedor, su gente es sencilla, muy alegre y familiar, con mucha sed de Dios que busca conocer los dogmas riquísimos de nuestra fe cristiana que se nos manifiesta mediante la Iglesia”.

“En el país, y sobre todo en la capital de Malabo, hay una fuerte presencia de sectas, curanderos y predicadores de doctrinas superficiales que prometen solamente los bienes terrenales, que prosperan fácilmente porque la búsqueda de Dios es muy fuerte y la formación religiosa es escasa”, señaló.

Frente esta situación, contó que “a través de la participación en la Santa Misa y en los Sacramentos, como también de los encuentros de oración dirigida ante Jesús en el sagrario y de las catequesis semanales para todos, procuramos que ellos conozcan más a Dios y nuestra fe católica”. 

“Muchos han cambiado su vida, algunos incluso han abandonado las sectas y reconocido que la plenitud de la Verdad está en la Iglesia Católica”, añadió.

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El misionero explicó además que se ha trasladado a esta ciudad africana con “el entusiasmo y la ilusión de amar y servir a la Iglesia en nuestros hermanos africanos, ayudándolos a conocerla como es de verdad, con toda su ‘Hermosura’, ya que en ello está su verdadera felicidad, la que nosotros mismos hemos descubierto”.

Tras su ordenación, volverá a Guinea Ecuatorial “para continuar allí mi servicio apostólico como sacerdote, aunque aquí en Europa creo que hay mucha más necesidad de misioneros que evangelicen a tantos que rechazan la fe por creer que ya la conocen”.

Por último, defendió que es importante que “tomemos conciencia de ‘la misión’ que cada uno de los cristianos tenemos por ser hijos de Dios y miembros de la Iglesia, que es encarnar en nosotros mismos un testimonio vivo de la presencia de Dios, que se nos da precisamente a través de la misma Iglesia”.