Una imagen de la Virgen de Guadalupe, entre otras cerca de 40 devociones peruanas, acompañará al Papa Francisco a su paso por Trujillo, en el norte del país. Pero no se trata de la mundialmente famosa aparición mariana mexicana.

La devoción a la Virgen de Guadalupe que hoy se venera en el norte peruano tiene su origen en Extremadura, España.

Según una antigua historia, la imagen que hoy se conserva en el santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en Extremadura fue fabricada por San Lucas, el Evangelista, y enterrada con él. Cuando sus restos, de acuerdo a la tradición, fueron trasladados a Constantinopla, en el siglo IV, habrían llevado el ícono.

Para el siglo VI, la imagen habría sido llevada a Roma, y luego regalada a San Leandro, Arzobispo de Sevilla, en España.

Ante la invasión musulmana de España, en el siglo VIII, unos religiosos habrían ocultado la imagen y así permanecería hasta su descubrimiento en el siglo XIV.

De acuerdo al relato, la Virgen se le apareció a un vaquero llamado Gil Cordero cerca del río llamado Guadalupe, y le dijo que ahí se encontraba oculta una imagen suya y se debía levantar un templo.

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Acompañado luego por sacerdotes, el vaquero español encontró en el lugar la imagen escondida y levantaron juntos una pequeña ermita, que en la actualidad es el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993.

La Virgen de Guadalupe es considerada Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad.

Es una réplica de esa imagen la que fue traída al Perú a mediados del siglo XVI y a la que, confiada a sacerdotes agustinos, se le erigió un santuario en la ciudad de Guadalupe, a 127 kilómetros al norte de Trujillo.

La fiesta central de la Virgen de Guadalupe del norte de Perú es el 8 de diciembre. En España se la celebra el 8 de septiembre, Día de Extremadura, y el 12 de diciembre, Fiesta de la Hispanidad.

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