8 de diciembre de 2020 - 10:50 AM

La Infantería española celebra a su Patrona, la Inmaculada Concepción

Redacción ACI Prensa

El Ejército de Tierra español celebró en la Academia de Infantería de Toledo la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, Patrona de la Infantería española y Patrona de España.

En un sencillo pero emocionante acto, celebrado en el patio de la Academia, con el Alcázar de Toledo al fondo, alumnos e Infantes pertenecientes a diferentes unidades del Ejército de Tierra rindieron honor a la Virgen Inmaculada.

El Ejército de Tierra se hizo eco de esta celebración con un mensaje difundido en su perfil oficial de la red social Twitter en el que felicita a la Infantería “en el día de su Patrona, la Inmaculada Concepción. El esplendor y gloria de otros días, tu celestial figura ha de envolver que aún te queda la fiel Infantería que, por saber morir, sabe vencer”.

El Obispo Castrense, Mons. Juan del Río, se sumó a las felicitaciones a la Infantería española con un mensaje publicado en su perfil de la misma red social en el que pide “que la Virgen proteja a España, nos libre de la pandemia, y entre todos construyamos una sociedad solidaria, donde reine la concordia, la unidad y la paz”.

El milagro de Empel

Pero, ¿por qué la Inmaculada Concepción es la patrona de España y, de forma particular, de la Infantería española?

El origen de este patronazgo se remonta al 8 de diciembre de 1585 durante la Batalla de Empel, en Flandes. Se trata de un episodio bélico producido en el contexto de la Guerra de los 80 años, un conflicto que enfrentó a la práctica totalidad de las naciones europeas en la búsqueda de la hegemonía en el continente.

En el contexto de aquel conflicto, soldados españoles pertenecientes al Tercio Viejo de Zamora (un Tercio era una unidad del ejército español durante los reinados de la Casa de Austria), se vio asediado por tropas rivales holandesas en la isla fluvial de Bommel.

El almirante holandés, Filips van Hohenlohe-Neuenstein propuso la rendición a los españoles, pero estos se negaron: “Los infantes españoles prefieren la muerte a la deshonra. Ya hablaremos de capitulación después de muertos”, fue la respuesta.

Seguro de su victoria, el almirante holandés decidió entonces abrir los diques que evitaban que los ríos Waal y Mosa anegaran la isla. Durante toda la noche el agua subió inundando rápidamente el campamento de los soldados españoles, hasta que a estos no les quedó más que el pequeño promontorio de Empel como refugio, calados por la humedad y sin alimentos.

En las laderas enfangadas de ese monte de Empel, en el fondo de una trinchera, un soldado español encontró una tabla de madera con una imagen pintada de la Virgen Inmaculada. Animados por el descubrimiento, que rápidamente interpretaron como un signo de que Dios estaba de su parte, se encomendaron a la Inmaculada Concepción.

Durante la noche, se desató un fuerte viento acompañado de heladas que congeló las aguas del río. La extraordinaria circunstancia fue aprovechada por los españoles para abandonar la isla caminando sobre el hielo y sorprender a los holandeses.

El ataque de los españoles se produjo en la mañana del 8 de diciembre obteniendo una rápida victoria que tanto ellos como los holandeses atribuyeron a un acontecimiento milagroso.

De hecho, famosa es la frase que pronunció asombrado el almirante Filips van Hohenlohe-Neuenstein al verse derrotado de una manera tan inesperada: “Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro”.

Tras este episodio, la Inmaculada Concepción de la Virgen María fue celebrada como patrona de España y de los Tercios españoles, patronazgo que, como heredera de los Tercios, asume ahora la Infantería española.

Etiquetas: España, Inmaculada Concepción

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