“Todo bajo los ojos de Dios, todo con Dios, todo para agradar a Dios”, decía San Juan María Vianney, conocido también como el Cura de Ars por el nombre del pueblo de Francia donde sirvió por muchos años.

Fue un gran confesor, dedicando largas hora para atender a los fieles, tenía el don de profecía, recibía ataques físicos del demonio y vivió entregado a la mortificación y la oración.

Cercanos a su fiesta litúrgica, que es cada 4 de agosto, aquí una novena en honor al santo patrono de los párrocos.