7 de noviembre de 2017 7:02 pm

Este sacerdote es esperanza para uno de los lugares más devastados de Siria

POR MARÍA XIMENA RONDÓN | ACI Prensa

El P. Alberto Rojas en Alepo / Foto: Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)
El P. Alberto Rojas en Alepo / Foto: Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN)

Las duras condiciones que la guerra en Siria ha dejado como trágico saldo no son obstáculo para que el sacerdote argentino, P. Alberto Rojas, asista a los cristianos de uno de los barrios más devastados y pobres de la ciudad de Alepo.

En declaraciones a ACI Prensa, el presbítero explicó que el Vicario Apostólico de Alepo, Mons. Georges Abou Khazen, le encomendó la tarea de asistir a las familias cristianas del barrio de Al-Midan, uno de los lugares más necesitados de esa ciudad siria.

“Como sacerdote estoy edificado por la fe simple de la gente de Al-Midan, son los que más conozco, a los que veo todos los días”, resaltó el sacerdote que pertenece al Instituto del Verbo Encarnado (IVE) y que tiene 10 años en Medio Oriente, 3 de los cuales los ha pasado en Alepo.

Estos fieles, continuó, “son gente que sufrió mucho y todavía está sufriendo muchas adversidades de todo tipo, pero siempre tenían una respuesta de fe a todos esos problemas, a la muerte, a la injusticia, a la corrupción, a la falta de agua”.

Al-Midan era un lugar peligroso porque estaba entre las zonas que controlaban los terroristas y el ejército sirio. 

Entre los años 2012 y 2016, la Iglesia de Nuestra Señora de la Anunciación, donde el P. Rojas es párroco, fue usada por el ejército sirio como albergue, por lo que tuvo que hacer sus actividades en la Iglesia de San Antonio de Padua y otros lugares.

Por los continuos combates era riesgoso para los cristianos salir solos del barrio de Al-Midan. Entonces el P. Rojas pidió ayuda a la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN) y a fines del 2016 recibió una camioneta para trasladar a los fieles.

El sacerdote comentó a ACI Prensa que el auto tiene once asientos y, aunque “no es la gran cosa, ayuda. Algunas veces, cuando tengo dinero, alquilo otros vehículos”.

El auto, que lo usa también para ayudar a la comunidad, le permitirá seguir movilizando a los fieles hasta que se termine la restauración de su parroquia en diciembre. Cuando el templo esté listo, comenta el sacerdote, “esperamos multiplicar las actividades porque ahora al no tener un lugar fijo se nos hace muy difícil”.

El P. Rojas recordó que cuando comenzaron los enfrentamientos en Alepo en 2012, los cristianos de Al-Midan querían abandonar la ciudad, pero no tenían dinero para hacerlo y la compañía de la Iglesia los reconfortó porque vivían en una “situación que era difícil al extremo”.

“Es decir que salían de sus casas y no sabían si iban a volver. También sucedió que algunas familias estaban durmiendo y les cayó un misil”.

El sacerdote dijo a ACI Prensa que la fe de estos fieles los sostuvo. Los cristianos “no tenían otra respuesta. Esa fe no fue nunca traicionada”.

Ahora y, tras el cese de los enfrentamientos en diciembre de 2016, “la gente está más tranquila porque no hay bombardeos, pero todavía hay una aflicción porque tienen muchas dificultades para sostenerse ya que no hay trabajo”.

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