El Papa Francisco afirmó que la oración a Dios por el don de la paz se ha convertido ahora en un “grito”, pues el mundo, que sigue ensangrentándose con las guerras, vive hoy bajo la amenaza del uso de armas nucleares.

“Hoy, en efecto, se está verificando aquello que se temía y que nunca habríamos querido escuchar: que el uso de las armas atómicas, que después de Hiroshima y Nagasaki si han continuado produciendo y experimentando, ahora vienen a amenazar abiertamente”, dijo el Santo Padre.

El Pontífice dijo estas palabras este martes en el exterior del Coliseo Romano, durante la conclusión del encuentro internacional “Un grito por la paz”. Al evento organizado por la Comunidad de San Egidio asistieron líderes políticos, civiles y de otras confesiones cristianas.

El Papa Francisco señaló que “hoy la paz es violada, herida, pisoteada”, incluso en Europa, que durante el siglo pasado vivió “las tragedias de las dos guerras mundiales”.

“Lamentablemente, desde entonces, las guerras no han dejado de ensangrentar y empobrecer la tierra, pero el momento que estamos viviendo es dramático”, afirmó.

El conflicto en Ucrania, que ha traído la guerra a Europa, tiene un nuevo episodio con la acusación rusa de que Kiev estaría preparando una “bomba sucia”, un arma convencional envuelta con materiales radiactivos que se diseminan durante la explosión.

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Aunque los expertos aclaran que no es un armamento nuclear, Occidente cree que es la excusa de Rusia para amenazar con usar sus armas nucleares.  

Ante ello, el Papa recordó las palabras que pronunció San Juan XXIII el 25 de octubre de 1962, en el contexto de la crisis de los misiles, cuando la Unión Soviética instaló armamento en Cuba y que puso al mundo al borde de una guerra nuclear con Estados Unidos.

“Suplicamos a todos los gobernantes —expresó San Juan XXIII— que no permanezcan sordos al grito de la humanidad. Que hagan cuanto esté de su parte para salvar la paz; así evitarán al mundo los horrores de la guerra, cuyas terribles consecuencias nadie puede prever”.

“Promover, favorecer y aceptar negociaciones a todos los niveles y en cualquier tiempo es una medida de sabiduría y de prudencia que atrae las bendiciones del Cielo y de la Tierra”, dijo el santo.

El Papa Francisco afirma que 60 años después, “estas palabras suenan con impresionante actualidad. Las hago mías”.

El grito de las víctimas clama al Cielo

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En su discurso, el Pontífice afirmó que “la paz está en el corazón de las religiones, en sus escrituras y en sus mensajes”.

“En el silencio de la oración, esta noche, hemos sentido el grito de la paz: la paz sofocada en tantas regiones del mundo, humillada por la violencia, negada incluso a los niños y a los ancianos”, expresó.

El Papa Francisco denunció que el grito de la paz no es solo callado por la retórica bélica, sino “también por la indiferencia”.

“Pero la invocación a la paz no puede ser reprimida: surge del corazón de las madres, se escribe en los rostros de los refugiados, de las familias que huyen, de los heridos o de los moribundos. Y este grito silencioso sube al Cielo”, afirmó.

El Papa Francisco dijo que no hay fórmulas mágicas para salir de los conflictos. Sin embargo, llamó a los gobernantes a inclinarse para “escuchar con seriedad y respeto” este clamor por la paz, porque la guerra es la “madre de toda pobreza”.

Tras señalar que la "guerra deja el mundo peor de como lo encontró”, el Pontífice recordó que en Dios “se funda la esperanza de los pequeños y de los pobres”.

La paz es un don de Dios, afirmó, “pero este don debe deber acogido y cultivado por nosotros, hombres y mujeres, en especial por los creyentes”.