Como ya es tradición en este papado, el Santo Padre se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor en la mañana de este viernes 16 de septiembre para agradecer a la Virgen Salus Populi Romani su último viaje papal. 

Tal y como informó la Santa Sede, nada más terminar la oración se dirigió de nuevo al Vaticano. 

El Papa Francisco culminó su 38 Viaje Apostólico a Kazajistán en la tarde de ayer, jueves 15 de septiembre. 

Tras algo más de 7 horas de vuelo, el avión que transportaba al Pontífice y a los periodistas que cubrieron el viaje aterrizaron en Roma. 

El Papa llegó a Kazajistán el pasado martes 13 de septiembre. Este pequeño país de Asia Central de mayoría musulmana donde solamente el 1% de la población es católica. 

Después de la ceremonia de bienvenida realizó una visita de cortesía al Presidente de la República y más tarde participó en un encuentro con las autoridades del país.

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Al día siguiente, el Papa rezó en silencio con numerosos líderes de religiones del mundo y participó en la apertura de un importante Congreso de líderes religiosos.  

Tras la ceremonia, el Papa Francisco se reunió en privado con algunos de los líderes religiosos presentes, entre ellos, con un representante de la Iglesia Ortodoxa Rusa del Patriarcado de Moscú.

Ese mismo día por la tarde, el Papa celebró una Misa en la Plaza de la Exposición ante 7 mil fieles. 

Finalmente, en su último día de este Viaje Apostólico, el Papa Francisco tuvo un encuentro privado con 14 miembros de la Compañía de Jesús de la provincia de Rusia y más tarde participó en un encuentro con representantes de la Iglesia Católica en la Catedral del Perpetuo Socorro. 

Antes de volver a Roma, el Papa Francisco pronunció un importante discurso en el que lanzó un fuerte llamado a favor de la paz y la libertad religiosa.

La Basílica de Santa María la Mayor tiene un significado especial para el Papa Francisco, pues es el lugar que visitó por la mañana del primer día de su pontificado, el 14 de marzo de 2013, para encomendar su ministerio petrino a la Madre de Dios ante el antiguo ícono de María ‘Salus Populi Romani’, protectora del pueblo romano.

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Desde entonces, cada vez que emprende un viaje internacional, el Papa Francisco acude a esta basílica para rezar antes, y para agradecer después, por los frutos de su visita apostólica.