9 de agosto de 2022 - 4:40 PM

El mártir San Lorenzo nos ofrece esta lección sobre el humor en la vida cristiana

POR WALTER SÁNCHEZ SILVA | ACI Prensa

Martirio de San Lorenzo. Crédito: Sailko / (CC BY 3.0)
Martirio de San Lorenzo. Crédito: Sailko / (CC BY 3.0)

Dos sacerdotes reflexionan sobre la lección que ofrece el diácono mártir San Lorenzo, cuya fiesta se celebra el 10 de agosto, sobre el humor en la vida cristiana.

San Lorenzo vivió en Roma entre los años 225 y 258. El emperador lo mandó quemar vivo en una parrilla gigante por no llevarle los tesoros de la Iglesia que esperaba.

En vez de bienes, el diácono le presentó lo que consideraba los auténticos tesoros: leprosos, mendigos, huérfanos, personas con discapacidad y pobres, a quienes ayudaba.

Según la tradición, después de un rato de estar quemándose en la parrilla, San Lorenzo dijo: “Ya estoy asado por un lado. Ahora que me vuelvan hacia el otro lado para quedar asado por completo”. Y así lo hicieron.

El P. Pablo Pich-Aguilera, sacerdote español que sirve en Barcelona, resaltó que “solamente un cristiano puede tener un humor de muerte”.

San Lorenzo “iba haciendo bromas, pues siempre había corrido por su sangre ese humus humoroso, el vino del Evangelio que alegra los corazones incluso en los momentos más terribles”, dijo el presbítero a ACI Prensa.

El P. Pich-Aguilera recordó que cuando al santo “le pareció que ya estaba al punto de su agrado, invitó a los comensales al banquete diciéndoles: ‘La carne está lista, pueden comer’”.

Evidentemente, “aquello desprendía un olor que tenía para los paganos un hedor a chamusquina, y para los cristianos un aroma agradabilísimo. Era el buen olor de Cristo que emana de los santos”, resaltó.

“Además, el rostro del mártir, no precisamente por los calores, resplandecía como transfigurado. Tampoco veían esto sus verdugos”, aseguró el sacerdote.

El P. Pablo indicó asimismo que “la fuerza de Cristo nos capacita para mirar siempre al Cielo, para contemplar las realidades eternas, para fundar nuestra esperanza en lo que Cristo mismo nos ha prometido, promesa de la cual Él mismo es fundamento y garantía”.

Por eso, dijo, “ante la persecución, ante un eventual martirio, podemos reír, porque hemos bebido del cáliz de la redención, que nos da vigor y la verdadera alegría, una alegría sobrenatural, capaz de hacernos reír incluso ante la muerte. ¡Que nunca nos falte el humor!”.

El P. Juan Manuel Góngora, sacerdote de Almería, dijo a ACI Prensa que “en la vida cristiana es fundamental vivir el sano humor que manifiesta la profunda alegría de sabernos, queridos y amados por Dios”.

“Incluso en los momentos más difíciles, como nos demostró San Lorenzo, según narra la tradición”, agregó.

Por ello, resaltó el P. Góngora, es “importante que como cristianos no perdamos el sentido del humor, aún en la circunstancias más complicadas, tal y como nos lo han demostrado los santos”.

“Cristo ya ha vencido y la tristeza, fruto del mal, no tiene la última palabra”, concluyó.

San Lorenzo es el santo patrono de los cocineros.

Etiquetas: cristianos perseguidos, San Lorenzo, Vida cristiana, martirio, humor, mártir, Diácono

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