26 de julio de 2016 12:41 pm

VIDEOS: Dedican Misa inaugural de JMJ 2016 a sacerdote asesinado por ISIS en Francia

POR ÁLVARO DE JUANA | ACI Prensa

El Arzobispo de Cracovia (Polonia), Cardenal Stanislaw Dziwisz, presidió este miércoles la Misa inaugural de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016, la cual dedicó al P. Jacques Hamel, sacerdote asesinado esta mañana por el Estado Islámico (ISIS) en Francia.

El Purpurado expresó este deseo durante las palabras de bienvenida a los miles de peregrinos reunidos en el Parque Blonia. El P. Hamel fue asesinado por dos terroristas del ISIS, que tomaron la iglesia de St Etienne du Rouvray cuando celebraba Misa.

El Cardenal concelebró la Eucaristía con un sacerdote de la Arquidiócesis de Rouen (Francia), donde ocurrió el crimen.

Tres preguntas para peregrinos de JMJ

“Hemos estado esperando este momento (para celebrar la JMJ) durante tres años”, expresó el Arzobispo de Cracovia ante los miles de jóvenes, que pese a la fuerte e intermitente lluvia que cayó por horas, se acercaron hasta el lugar para participar en la Misa, muchos de ellos con banderas de sus respectivos países. Ya desde horas antes, los peregrinos llegaban al lugar cantando y rezando.

El Purpurado explicó que los jóvenes “han venido desde todos los continentes y naciones, desde el este al oeste, del norte al sur del globo. Han traído su experiencia, han cargado sus deseos. Se comunican en muchísimas lenguas pero desde hoy se van a comunicar en el lenguaje del Evangelio, que es también el leguaje del amor, la hermandad, la solidaridad y
la paz”.

También tuvo palabras hacia San Juan Pablo II, de quien fue secretario personal durante los 25 años de su Pontificado. El Arzobispo destacó que Cracovia es la ciudad de este Papa porque “es aquí donde creció en su servicio a la Iglesia, y es aquí desde donde salió a los caminos del mundo a predicar el Evangelio de Jesucristo”.

Es, por tanto, “la ciudad donde se vive, de una forma especial, el misterio y el don de la Divina Misericordia”, destacó antes de terminar las palabras de bienvenida.

La música de la Eucaristía estuvo interpretada por una orquesta y un coro formado para la ocasión por más de cien personas que interpretaron de manera solemne diferentes piezas. Además, se llevaron en procesión hasta el altar las reliquias del beato italiano Pier Giorgio Frassati.

En la homilía, el Cardenal comentó el Evangelio que se proclamó y que narra cómo Jesús le pregunta tres veces a Pedro si le ama. “Sabemos que un día él dejó todo: su familia, su barco, sus redes... y siguió al Maestro de Nazaret, un Maestro con un estilo bastante diferente. Se volvió Su discípulo. Aprendió Su forma de ver las cosas de Dios y de la gente, a través Su pasión y Su muerte, atravesó un momento de infidelidad y de debilidad personal”.

Pero “más tarde, tuvo la oportunidad de vivir un momento de estupor y alegría al saber a Jesús Resucitado y al presenciar Su aparición a los discípulos más cercanos antes de ascender al Cielo.

Al final, “Simón Pedro, fortalecido por el Espíritu Santo, se convirtió en un valiente testigo de Jesucristo”.

Mons. Dziwisz recordó también cómo “en Roma, en la capital del Imperio Romano, Pedro pagó un alto precio por eso: fue crucificado como su Maestro”. De esta manera, “la sangre de Pedro, derramada en nombre de Jesús, fue el comienzo de la fe y del crecimiento de la Iglesia, que más tarde se extendió por todo el mundo”.

A continuación, propuso 3 preguntas a los jóvenes:

¿De dónde venimos?

“Venimos de todas las naciones del mundo como aquellos que llegaron en gran número a Jerusalén el Día de Pentecostés, pero aquí somos incomparablemente muchos más que hace dos mil años, porque llevamos siglos de prédica del Evangelio”, subrayó.

“También hay entre nosotros tantos jóvenes cuyos países sufren guerras y todo tipo de conflictos, donde los niños mueren de hambre y donde los cristianos son brutalmente perseguidos. Entre nosotros hay peregrinos de lugares del mundo regidos por la violencia o el terrorismo, donde los gobiernos, regidos por ideologías insanas, usurpan el control de los hombres y de las naciones”, dijo con fuerza en la homilía.

¿Dónde estamos ahora, en este momento de nuestras vidas?

El Purpurado explicó que “estamos aquí porque hemos sido reunidos por Cristo. Él es la luz del mundo” y recordó que “solo Él, Jesucristo, puede satisfacer los anhelos más profundos del corazón humano”.

A su parecer, “la experiencia de experimentar la Iglesia del mundo es el gran fruto de la Jornada Mundial de la Juventud”, pero es algo que “depende de nosotros, de nuestra fe y de nuestra santidad”. “Es nuestra tarea asegurarnos de que el Evangelio llegue a aquellos que no han escuchado hablar de Jesús todavía o que no sepan mucho sobre Él”.

¿Dónde vamos a ir y qué vamos a llevar con nosotros?

La JMJ “ va a ser una experiencia espiritual muy intensa, y al mismo tiempo, en cierto punto, exigente físicamente” pero “luego, volveremos a nuestras casas, familias, escuelas, universidades y trabajos”. “Quizás, durante estos días, tomemos importantes decisiones. Quizás nos propongamos nuevas metas en nuestras vidas. Quizás escuchemos claramente la voz de Jesús que nos dice que dejemos todo y Lo sigamos”, señaló.

También los invitó a escuchar la voz del Papa Francisco y a participar de la liturgia “con todo el corazón. “Aprovechen el amor misericordioso del Señor que se derrama en el sacramento de la reconciliación”.

“Al volver a nuestros países, hogares y comunidades, llevemos la llama de la misericordia y recordémosle a todo el mundo que son bienaventurados los misericordiosos porque ellos alcanzarán misericordia”.

“Que la llama del amor inunde nuestro mundo y haga desaparecer el egoísmo, la violencia y la injusticia. Que nuestro mundo sea conquistado por la civilización del bien, de la reconciliación, de la paz y del amor”, añadió.

El Arzobispo de Cracovia exhortó por último a llevar “la Buena Noticia de Jesús al mundo” y dar “testimonio de que vale la pena confiar en Él y que debemos encomendarle nuestra vida”.

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Etiquetas: Misa, San Juan Pablo II, Papa Francisco, JMJ Cracovia 2016, Cracovia, Viaje del Papa Francisco a Cracovia, #JMJCracovia2016

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