Presunta víctima narra su “descenso al infierno” con los abusos del P. Rupnik

Presunta víctima narra su “descenso al infierno” con los abusos del P. Rupnik
P. Marko Rupnik, sacerdote y artista jesuita acusado de abusos sexuales. Crédito: Captura de video de la Diócesis de Roma

Anna, una ex religiosa que ha preferido que no se conozca su verdadera identidad, relató en detalle cómo fue su "descenso al infierno" con los abusos sexuales y de conciencia que habría sufrido con el sacerdote y artista jesuita Marko Rupnik.

ADVERTENCIA: Esta nota contiene información gráfica y explícita no recomendable para gente especialmente sensible. 

El relato, publicado el domingo 18 de diciembre en el medio italiano Domani, lleva por título "Los besos en el nombre de la Eucaristía y el sexo de a tres para imitar a la Trinidad: Habla la religiosa víctima de Rupnik".

Rupnik, de 68 años, es acusado de haber abusado de al menos 9 mujeres, aunque Anna afirma que fueron 20.

Hace unos días, el superior general de la Compañía de Jesús, P. Arturo Sosa, confirmó que Rupnik fue excomulgado por confesar a una de sus víctimas, pero esa pena le fue levantada posteriormente.

El "descenso al infierno" con los abusos del P. Rupnik

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Anna contó a Domani que conoció a Marko Ivan Rupnik cuando ella tenía 21 años y él 31, cuando hacía parte de la Comunidad Loyola, una congregación en Eslovenia fundada por el sacerdote y la hermana Ivanka Hosta.

"Rápidamente comprendió mis fragilidades, mis inseguridades y mis miedos", continuó Anna, que ahora tiene 58 años, sobre quien se convirtió en su guía espiritual.

Una vez, posando con algunos botones de la blusa desabrochados, "me besó levemente la boca diciéndome que así besaba el altar donde celebraba la Eucaristía".

"Cuando me explicó que los cuerpos dibujados en las mesas del Kamasutra eran una forma de arte, ya (él) era asiduo visitante de los cines porno", dijo Anna.

El Kamasutra es un libro hinduista sobre sexo, conocido por las posturas sexuales que presenta.

Un elemento que Anna destaca es lo que describió como "discernimiento ignaciano", en el que "tu guía espiritual es quien te guía en la comprensión sobre qué es bueno y qué es malo".

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"Si no hacía lo que (Rupnik) quería, rápidamente decía que mi camino espiritual se atascaba y me presentaba como 'equivocada' a los demás".

"La obsesión sexual" de Rupnik

Anna dijo que todo lo sufrido con Rupnik fue "un verdadero abuso de conciencia. Su obsesión sexual no era extemporánea sino profundamente conectada a su concepción del arte y su pensamiento teológico".

El sacerdote jesuita, señaló, le pedía "juegos eróticos siempre peores en su taller en el Collegio del Gesù en Roma, mientras pintaba o luego de la celebración de la Eucaristía o después de la confesión".

Los abusos, que habrían durado varios años, también ocurrían "en el auto cuando lo acompañaba durante sus viajes".

"Se volvió más agresivo: recuerdo una masturbación muy violenta que no pude detener y durante la cual perdí la virginidad, episodio que dio inicio a una serie de exigencias de relaciones orales", relató Anna.

"No tuvo frenos, utilizó todos los medios para lograr su objetivo, incluso confidencias escuchadas en confesión", recordó.

Los abusos, que también se dieron en el Centro Aletti en Roma, habrían incluido tríos sexuales.

"El Padre Marko me pidió tener relaciones de a tres con otra hermana de la comunidad porque la sexualidad debía ser, según él, libre de la posesión, a imagen de la Trinidad donde, decía, 'el tercero recogía la relación entre dos'", describió Anna.

La presunta víctima dijo también que "la última grada en este descenso al infierno fue pasar de la justificación teológica a una relación exclusivamente pornográfica".

En 1992, cuando la entonces religiosa estudiaba Filosofía en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, el P. Rupnik la habría llevado a ver películas pornográficas en la capital italiana.

Cuando Anna lo amenazó con denunciarlo, el P. Rupnik le habría dicho que nadie le creería, porque era "tu palabra contra la mía".

El encuentro con el consejero espiritual de Rupnik

Anna cuenta que pidió encontrarse con el consejero de Rupnik, el sacerdote jesuita Tomáš Špidlík, que sería creado Cardenal años después, en el 2003.

Anna relata que se confesó con Špidlík y que cuando comenzó a hablarle de los abusos, "él me detuvo diciendo que eran cosas mías y que no quería escucharme".

Špidlík falleció en abril de 2010 en el Centro Aletti en Roma, a los 90 años.

"Nadie me ayudó"

Anna relató que por esos años, en la primera mitad de la década de 1990, "nadie me ayudó: ni la superiora Ivanka Hosta, a quien al final busqué, ni las otras hermanas de la comunidad. Tampoco los jesuitas superiores de Rupnik, ni el Arzobispo (de Liubliana, Mons. Alojzij) Šuštar. El Padre Marko era protegido por todos".

Luego de lo ocurrido, una hermana "dijo que yo era peligrosa porque estaba bajo la influencia del diablo. Al día siguiente dejé definitivamente la comunidad". Era 1994.

Los jesuitas habrían sabido de los abusos desde 1994

Al ser preguntada sobre si cree que los jesuitas no supieran de los abusos de Rupnik, Anna responde que "no, no es posible. La Iglesia y la orden de los jesuitas sabían los hechos desde 1994, cuando llevé personalmente mi pedido de dimisión de los votos al Arzobispo de Liubliana, en los que denunciaba los abusos del Padre Rupnik".

Anna dijo además que una hermana que dejó la comunidad en 1996, y que conocía los hechos, habló en 1998 "con el Padre Francisco J. Egaña, en esa época delegado para las casas internacionales de la Compañía de Jesús, que la escuchó pero no hizo nada".

Una carta sin respuesta

Tras precisar que en las investigaciones en el Vaticano dio su testimonio el 10 de diciembre de 2021, Anna dijo que en junio escribió una carta abierta con su denuncia, dirigida al superior general de los jesuitas, P. Arturo Sosa.

La misiva la envió también al Cardenal Luis Ladaria, Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe; al Vicario de Roma, Cardenal Angelo de Donatis; al P. Johan Verschueren, actual delegado para las casas internacionales de la Compañía de Jesús; al P. Hans Zollner, sacerdote experto en la lucha contra los abusos y miembro de la Pontificia Comisión para la Tutela de Menores; a la directora del Centro Aletti, Maria Campatelli; y a otros jesuitas.

"No he tenido respuesta de ninguno de ellos", lamentó.

El caso del P. Marko Rupnik

El P. Marko Rupnik es un artista conocido a nivel mundial, y sus obras incluyen trabajos en el Palacio Apostólico del Vaticano, en el edificio de la Conferencia Episcopal Española, y el Santuario de Fátima.

El P. Rupnik hizo el logo del Jubileo de la Misericordia convocado por el Papa Francisco, y fue el encargado de elaborar la imagen oficial del Encuentro Mundial de las Familias de 2022.

A inicios de diciembre, medios de comunicación se hicieron eco de denuncias por presuntos abusos sexuales que habría cometido el P. Rupnik en la Comunidad Loyola.

El 2 de diciembre de este año, la Compañía de Jesús dijo en un comunicado que "el Dicasterio para la Doctrina de la Fe recibió una denuncia en 2021 contra el P. Marko Ivan Rupnik S.J. en cuanto a su forma de ejercer el ministerio. No hubo menores involucrados".

Tras una investigación preliminar encargada a la Compañía de Jesús, el Dicasterio del Vaticano "determinó que los hechos en cuestión debían ser considerados prescritos y por lo tanto cerró el caso a principios de octubre de este año 2022", dice el comunicado jesuita.

Sin embargo, desde esa investigación, la Compañía de Jesús tomó medidas cautelares contra el P. Rupnik, que incluyen la "prohibición del ejercicio del sacramento de la confesión, de la dirección espiritual y del acompañamiento de los Ejercicios Espirituales".

"Además, estaba prohibido para el P. Rupnik ejercer actividades públicas sin el permiso de su Superior local".

"Estas medidas siguen vigentes hoy, como medidas administrativas, incluso después de la respuesta del Dicasterio para la Doctrina de la Fe", se lee en el texto de los jesuitas.

De acuerdo a Associated Press, el P. Sosa "contradijo la declaración anterior de los jesuitas y dijo que las restricciones al ministerio de Rupnik en realidad datan de esa condena (N.d.R.: de 2019), y no de las acusaciones de 2021".

Un pedido de los jesuitas

El diario estadounidense The Washington Post informó el domingo 18 de diciembre que el P. Johan Verschueren publicó un comunicado en el que pide que cualquier persona con acusaciones antiguas o nuevas se presente ante los jesuitas.

"Mi principal preocupación en todo esto es por los que han sufrido, e invito a cualquier persona que desee hacer una nueva denuncia o que quiera discutir denuncias ya hechas a que se comunique conmigo", dijo el superior de Rupnik.

El sacerdote precisó que aceptarán las denuncias en inglés, francés, italiano, español, holandés y alemán, al correo teamreferente.dir@gmail.com 

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