Lo que no viste del gran encuentro de las familias filipinas con el Papa Francisco

Lo que no viste del gran encuentro de las familias filipinas con el Papa Francisco
Familias en exteriores del Mall of Asia Arena de Manila. Foto: Álvaro de Juana / ACI Prensa.

Unas 200 mil personas participaron en el Mall of Asia Arena de Manila (Filipinas) del Encuentro del Papa Francisco con las familias. ACI Prensa estuvo dentro y fuera del recinto y aquí presentamos una reseña de lo que no se vio del emocionante evento con el Santo Padre.

Los controles de seguridad se sucedieron uno detrás de otro para acceder a los distintos cuadrantes habilitados, a los que se tenía acceso gracias a los boletos que la arquidiócesis de Manila se encargó de repartir. Cada boleto, de color blanco en este caso, estaba numerado.

La gente esperó al Pontífice bajo un sofocante calor y una gran humedad, pero eso no afectó su gran alegría. Cantaron, rieron y aplaudieron cada vez que las pantallas mostraban los actos previos del Encuentro en el interior del pabellón, donde se sucedieron los actos musicales y los testimonios.

Aunque las pantallas fallaron en varias ocasiones, los asistentes sí lograron ver la salida del Papa y el recorrido por las calles de la ciudad antes de llegar al lugar del Encuentro. Los fieles se levantaron, le aplaudieron y le gritaron vivas. En varias ocasiones incluso hicieron la "ola".

El momento más fuerte se vivió sin duda cuando por fin llegó Francisco y realizó el recorrido con el papamóvil por las vías preparadas para ello. Los cientos de personas que esperaban se levantaron corriendo y se acercaron con sus celulares, tablets y cámaras fotográficas para inmortalizar el momento.

"¡Viva el Papa!", gritaron algunos en español. "¡Francis, Francis!", dijeron también en inglés.

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Cuando comenzó el Encuentro todos volvieron a su sitio y lo siguieron con gran recogimiento. Escucharon atentamente las emocionantes palabras del Papa que arrancaron más de una lágrima a los presentes.

El momento del Padrenuestro cantado en tagalo fue entrañable y muchos unieron sus manos mientras cantaban, otros las levantaron mientras oraban.

Al término del evento, los peregrinos fueron saliendo con normalidad de las distintas zonas, contentos y agradecidos por lo vivido. Algunos se encontraron con familiares y conocidos e intercambiaron impresiones. También muchos pidieron la bendición de los obispos que estuvieron en el evento.

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