5 de julio de 2019 10:03 pm

35 sacerdotes rezan por migrantes ante el muro que separa México y Estados Unidos

POR DAVID RAMOS | ACI Prensa

Sacerdotes scalabrinianos rezan ante muro que separa México y Estados Unidos. Crédito: Cortesía Casa del Migrante en Tijuana.
Sacerdotes scalabrinianos rezan ante muro que separa México y Estados Unidos. Crédito: Cortesía Casa del Migrante en Tijuana.

35 sacerdotes de  la Congregación de Misioneros de San Carlos Borromeo, conocidos también como Misioneros Scalabrinianos, rezaron en Tijuana por los migrantes y “un mundo sin barreras”, ante el muro que divide México y Estados Unidos.

Los Misioneros Scalabrinianos fueron fundados por el Beato obispo Juan Bautista Scalabrini a fines del siglo XIX, y su carisma los impulsa a la atención de los migrantes en todo el mundo.

Los sacerdotes participantes provenían de comunidades de países como Estados Unidos, México, Canadá, Guatemala, El Salvador, Colombia, Vietnam, Haití, entre otros.

En diálogo con ACI Prensa, el P. Patrick Murphy, sacerdote scalabriniano y director de la Casa del Migrante en Tijuana, señaló que los sacerdotes participaban en un encuentro internacional en Estados Unidos “e iban a venir a visitar nuestra casa. Yo les dije: somos 35 padres, sería bueno que recemos en el muro para pedir la ayuda de Dios. Porque no hemos encontrado otras respuestas, entonces hay que poner las cosas en las manos del Señor”.

“Para muchos padres fue la primera visita a lo que es Tijuana y al muro”, dijo.

El momento de oración duró alrededor de 15 minutos y pidieron ayuda y esperanza a Dios, así como “que busquemos soluciones humanitarias a lo que es una crisis humanitaria. Acá a Tijuana están llegando de todos lados y necesitamos soluciones de compasión, no solamente de la política”.

El P. Murphy indicó que en promedio la Casa del Migrante en Tijuana atiende a unas 120 personas cada día. Mientras que en la mayor parte de sus 32 años de funcionamiento, llegaban a la casa principalmente hombres, en los últimos tiempos también han llegado mujeres y niños.

El sacerdote dijo que el número de menores ha llegado a un punto que “tuvimos que organizar un programa para niños, un tipo de escuela para que no pasen su tiempo sin hacer nada en la casa”.

Muchos de los que llegan han solicitado asilo en Estados Unidos y esperan la respuesta de las autoridades. Pero este proceso, indicó el P. Murphy, puede demorar muchos meses.

“Es mucho tiempo y estamos consiguiendo trabajo para algunos hombres y mujeres. Y cuidamos a los niños mientras están trabajando”, indicó.

Para el sacerdote, la “palabra clave” del drama de los migrantes es “‘desesperación’, porque toman riesgos de vida para llegar a Tijuana y todos vienen con la idea de que va a ser fácil conseguir asilo político, y no reciben buenos consejos en el sur, porque no es nada fácil”.

“Los dos gobiernos quieren que ellos regresen a su casa, no quieren que lleguen ni crucen ni nada”, dijo.

Indicó que a la zona ha llegado la Guardia Nacional, el nuevo equipo de seguridad instaurado el 1 de julio por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, y que reemplazará, entre otras instituciones, a la Policía Federal.

El despliegue de la Guardia Nacional para temas migratorios fue parte de los acuerdos a los que accedió México para evitar que Estados Unidos le imponga fuertes aranceles a diversos productos.

El P. Murphy señaló que si bien dicen que la Guardia Nacional llegó “para rescatar gente”, esto no es exactamente lo que estaría sucediendo.

“Están pidiendo papeles y están deportando. México está deportando gente todos los días. Están haciendo el trabajo sucio del Gobierno de Estados Unidos”, criticó.

Para el sacerdote scalabriniano la solución al drama de los migrantes es “arreglar las cosas en el país de origen. Nuestro fundador, el Beato Scalabrini, siempre decía que el pueblo tiene el derecho de no migrar”.

Lo necesario, prosiguió, “es una solución regional de los tres, cuatro países de América Central, Estados Unidos, México y Canadá, para arreglar las cosas en sus lugares de origen para que no tengan que migrar y tomar riesgos de vida”.

El P. Murphy también recordó el reciente drama de Óscar, el padre salvadoreño que murió ahogado junto a su hija Valeria, de solo 23 meses de edad, al intentar cruzar el río Bravo para llegar a Estados Unidos

“Es un símbolo fuerte de lo que está sucediendo”, dijo. “No son los primeros que murieron ni los últimos, porque está aumentando el número de muertos”, lamentó.

El sacerdote precisó que “la gente no viene a Tijuana para cruzar. Si van a cruzar van por el desierto, por las montañas, por caminos más peligrosos. Ahorita en el camino de Mexicali - La Rumorosa (NdR.: en el estado mexicano de Baja California), hay Guardia Nacional parando a la gente. Las opciones para cruzar son menos y menos”.

“La muerte es una cosa muy fuerte para nosotros, porque hay otros que mueren que no salen en la foto, pero mueren en el camino. Por eso tenemos que buscar soluciones de vida, para que la gente no llegue a esta desesperación”, expresó.

Etiquetas: México, inmigrantes, Iglesia en México, Inmigración, niños migrantes, migrantes, drama de migrantes, Scalabrinianos

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