En un importante avance, las fuerzas gubernamentales tomaron el control esta semana de amplias zonas en la región de Al-Jazeera, en el noreste de Siria, después de que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) se retiraran tras un ataque sorpresa, mientras que las ciudades de Hasakah y Qamishli permanecieron al margen de este avance.
Con el anuncio de Damasco de su determinación de recuperar el control de estas ciudades, los cristianos que viven en la zona experimentan una mezcla de ansiedad y expectativa, junto con la esperanza de que la siguiente fase se gestione mediante canales políticos pacíficos que eviten más violencia y disturbios.
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En este contexto, el Obispo Antoine Audo, líder de la Iglesia Caldea en Siria, hizo un llamado a priorizar la reconciliación y el diálogo entre las partes en conflicto, animando a los cristianos a ser una fuente de esperanza y positividad, y a seguir dando testimonio de su larga historia.
Los recientes disturbios también han reavivado los temores de una reanudación de la actividad del Estado Islámico (ISIS), especialmente después de que las FDS renunciaran a la custodia de varias cárceles que albergaban a miles de combatientes del grupo.
Sin embargo, fuentes del gobierno sirio confirmaron que todas las cárceles, incluida la prisión de Al-Qattan, el campamento de Al-Hol (donde viven familias de combatientes del ISIS) y la prisión de Al-Shaddadi, están bajo control gubernamental. Particularmente en esta última ocurrieron grandes fugas, aunque luego unidades especializadas recapturaron a más de 80 reclusos.
En medio de esto, las fuerzas estadounidenses desplegadas en la zona han comenzado a trasladar a aproximadamente 7.000 detenidos de ISIS a Irak para garantizar que estén en centros de detención seguros.
En una entrevista especial con ACI Mena —agencia en árabe de EWTN News—, Basher Ishaq Saadi, subdirector de la Organización Democrática Asiria, enfatizó que ISIS ya no cuenta con la fuerza que tenía antes, pero advirtió que cualquier regreso representaría un grave peligro para los cristianos y otras comunidades.
Repasó los extensos abusos que los cristianos sufrieron a manos de ese grupo, desde asesinatos, secuestros, atentados con bombas e incendios de iglesias hasta la invasión en 2015 de 34 aldeas asirias a lo largo del río Khabur, que provocó el desplazamiento de la mayoría de sus residentes. Hoy en día solo quedan unos 1.000 de los 15.000 que las habitaban originalmente.
Saadi enfatizó que la amenaza a la presencia cristiana no proviene únicamente de grupos extremistas, sino también de la represión política, la falta de libertades, la discriminación religiosa y étnica, y la ausencia de igualdad y derechos de ciudadanía. Estos factores impulsan a muchos cristianos a emigrar. No obstante, afirmó que una parte de los cristianos permanecerá apegada a su tierra, motivados por la esperanza de un futuro de paz, dignidad e igualdad.
En conclusión, Saadi dijo que el futuro de los cristianos en Siria y en todo Oriente Medio depende de la construcción de estados civiles modernos, basados en el Estado de derecho y estructuras institucionales neutrales respecto a las religiones, que garanticen los derechos de los ciudadanos sin discriminación. Afirmó que esta es la única manera de consolidar la estabilidad y preservar la diversidad histórica de la región.
Publicada originalmente en ACI Mena. Traducida y adaptada por el equipo de ACI Prensa.




