La Iglesia Católica celebra hoy a Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, patrono de los estudiantes; insigne filósofo y teólogo, autor de la monumental Summa Theologiae (Suma teológica).
La Iglesia Católica celebra hoy a Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia, patrono de los estudiantes; insigne filósofo y teólogo, autor de la monumental Summa Theologiae (Suma teológica), el compendio de teología más sólido e influyente de toda la historia de la humanidad.
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Desde su canonización celebrada hace más de 700 años, su figura y pensamiento han sido reivindicados una y otra vez por los diferentes papas. Según San Juan Pablo II, la obra de Santo Tomás de Aquino representa “la síntesis más poderosa de fe y razón jamás lograda”.
En su día, el P. Ignacio Andereggen, sacerdote argentino especialista en la filosofía y la teología de Santo Tomás, dialogó con EWTN Noticias sobre el pensamiento de este gran santo.
“La Iglesia ha reconocido en el pensamiento de Santo Tomás de entre la gran riqueza de los padres y los doctores de la misma Iglesia; un pensamiento especialmente necesario en el mundo moderno”, consideró.
“Santo Tomás es moderno, a pesar de que haya vivido en el siglo XIII, porque es un autor racional. Santo Tomás es un gran filósofo, además de ser un contemplativo y un gran teólogo”, describió el sacerdote.
“Además de conocer las Sagradas Escrituras y la producción de los padres de la Iglesia, la tradición, es un gran filósofo y la característica más radical de nuestro tiempo es la racionalidad, que a veces degenera en racionalismo. Por eso, para entender nuestra época, es necesario usar la razón, por supuesto iluminada por la fe y abierta a una dimensión mística, pero Santo Tomás es maestro especialmente en este sentido. Tiene un carisma especial, que la Iglesia ha reconocido con su Magisterio”, valoró.
En ese marco, recordó la Carta Lumen Ecclesiae, del Papa San Pablo VI, a la que considera “el documento más importante que tenemos después del Concilio Vaticano II para la guía de los estudios filosóficos y teológicos en la Iglesia”. Allí, el Papa Pablo VI subraya que el Concilio Vaticano II es el único que recomienda a un teólogo, y que este teólogo es Santo Tomás de Aquino, señaló el sacerdote.
Al referirse a los grandes pensadores que tuvieron una conversión al tomismo, e incluso al catolicismo, el P. Andereggen consideró que “Santo Tomás ayuda en esta conversión porque analiza muy profundamente y exactamente los preámbulos de la fe, que son las verdades necesarias para poder tener fe. Por ejemplo, la existencia de Dios o la inmortalidad del alma”.
Al respecto, detalló: “No se puede tener fe sin conocer de algún modo que Dios existe, y así también con otras verdades, atributos divinos, etcétera, o la realidad de las esencias de las cosas. Todo eso hace que a una mente que busca la verdad, Santo Tomás le facilite la aceptación de una gracia que es sobrenatural, que va por encima de la capacidad humana, pero que no la niega, sino que la desarrolla y la perfecciona”.
Sobre la integración de fe y razón planteada por Santo Tomás, el sacerdote indicó que en la Suma Teológica, “cuando habla de Cristo, de su redención, de su obra salvadora, dice que principalmente es liberación, en el sentido de hacer libre, o sea, de darle a la voluntad una capacidad superior para ejercitar sus actos de manera libre”.
“Esto es precisamente lo que nos trae nuestro Señor Jesucristo, otorgándonos su gracia por caridad, una capacidad de libertad que no podríamos tener de otra manera. Efectivamente, como dice la Escritura, somos esclavos del pecado si no tenemos la gracia de Cristo”, resumió.




