El Ayuntamiento de Barcelona (España) planea eliminar el nombre del obispo católico Mons. José María Urquinaona para poner el del anarquista masón Francisco Ferrer y Guardia en el callejero de la Ciudad Condal. 

El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia impulsa una petición ciudadana para que no se promuevan “decisiones orientadas a borrar del callejero referencias vinculadas a la tradición religiosa de la ciudad”.  

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El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, se ha distinguido por desarrollar numerosas iniciativas contra cualquier elemento cristiano de la ciudad. Entre otras medidas, ha retirado la celebración de la Misa del programa de las fiestas de la patrona de la ciudad, Nuestra Señora de la Merced, no ha instalado el tradicional belén en la plaza de San Jaime frente al consistorio durante la Navidad y cambió los nombres de Santa Magdalena, Santa Ágata y Santa Rosa.  

El nombre propuesto por Collboni, del Partido Socialista de Cataluña, cuenta con el respaldo de los concejales de la formación nacionalista Junts per Catalunya.  

Mons. Urquinaona, Obispo de Barcelona 

Mons. José María de Urquinaona y Bidot da nombre a una gran plaza del centro de la ciudad. Nacido en Cádiz en 1814, fue Obispo de Barcelona entre 1878 y 1883, tras pasar por la Diócesis de Canarias y ser Administrador Apostólico de la Diócesis de Tenerife. 

Durante la celebración en 1880 del milenario del descubrimiento de la Virgen de Montserrat, logró que León XIII proclamara a esta advocación mariana como patrona de Cataluña.  

El candidato para sustituir su nombre, Francisco Ferrer y Guardia, nació en 1859 en el seno de una familia católica. En 1883 ingresó en la Logia La Verdad, adherida al Gran Oriente de España, aunque con posterioridad cambió de obediencia masónica, para unirse al Gran Oriente de Francia.  

En 1885 se fue a vivir a París, donde entró en contacto con figuras anarquistas. “Afiliado al Gran Oriente francés en marzo de 1890 —en el que llegó a altos grados—, ejerció como profesor de lengua castellana en El Círculo Popular de Enseñanza Laica, dependiente de la masonería francesa”, destaca la Real Academia de la Historia. 

Tras fundar y expandir su Escuela Moderna por la región este española y dar el salto a Hispanoamérica, fue condenado a un año de prisión por su implicación en el atentado perpetrado por el anarquista Mateo Morral contra el Rey Alfonso XIII y María Eugenia de Battenmberg el día de su boda, 31 de mayo de 1906. 

Logró ser absuelto de los cargos y, tras un periplo internacional, regresó a Barcelona en junio de 1909, poco antes de que estallara en la ciudad la Semana Trágica, del 26 de julio al 2 de agosto, en la que se suscitaron saqueos e incendios que afectaron a iglesias, conventos y saqueos que llevaron a varios católicos al martirio.  

Condenado a pena de muerte por un consejo de guerra como uno de los instigadores de la revuelta anarquista y anticlerical, fue ejecutado el 13 de octubre de 1909.