Obispos de Estados Unidos publican guía que expone peligros de la píldora abortiva

Píldora abortiva Imagen referencial. | Crédito: Shutterstock

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (USCCB, por sus siglas en inglés) publicó un documento para explicar sus preocupaciones sobre la aprobación y desregulación de la píldora abortiva química por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

La píldora es actualmente objeto de un caso en proceso ante la Corte Suprema.

Una demanda presentada por el grupo provida Alliance for Hippocratic Medicine acusa a la FDA de no estudiar adecuadamente los efectos adversos del medicamento al aprobar su uso y al eliminar ciertas salvaguardas, como aprobar la entrega por correo y poner fin al requisito de realizar una visita médica antes de obtener la receta. 

“Medicamentos potencialmente dañinos serán enviados directamente a niñas y mujeres que no hayan consultado a un profesional médico en persona, y podrían resultar heridas o muertas sin que se tenga conocimiento de la causa”, en caso las políticas actuales de la FDA sigan vigentes, señalaron los obispos a través de un documento de “Preguntas y Respuestas” publicado por la Secretaría de Actividades Provida de la USCCB.

¿Cómo funciona la píldora abortiva?

La FDA aprobó el producto para aborto químico en cuestión, llamado mifepristona, en el año 2000 y posteriormente desreguló el medicamento. Las normas permiten que una mujer embarazada tome el medicamento hasta las 10 semanas de gestación, momento en el que su hijo no nacido tendrá un latido cardíaco fetal, actividad cerebral temprana y ojos, oídos, labios y fosas nasales parcialmente desarrollados.

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La mifepristona mata al bebé al bloquear la hormona progesterona, lo que corta el suministro de oxígeno y nutrientes al niño. Una segunda pastilla, misoprostol, se toma entre 24 y 48 horas después de la mifepristona para inducir contracciones destinadas a expulsar el cuerpo del niño de la madre, esencialmente induciendo el parto.

“Los defensores lo llaman 'aborto con medicamentos', pero eso es engañoso”, advirtieron los obispos. 

“‘Medicación’ indica algo para controlar la enfermedad de un paciente. El primer fármaco, la mifepristona… no se desarrolló como tratamiento o cura, sino para acabar con la vida de un niño. Por lo tanto, ‘aborto químico’ es el término más exacto”, añadieron.

La Dra. Ingrid Skop, ginecóloga obstetra y directora de asuntos médicos del Instituto Charles Lozier, el brazo de investigación de SBA Pro-Life America, indicó a CNA —agencia en inglés de EWTN News— que existe una “confusión común” de que estos medicamentos son como anticonceptivos. 

A diferencia de la anticoncepción, que según Skop “espera evitar que ocurra una nueva vida humana”, los medicamentos abortivos “se usan cuando se sabe que existe un embarazo y la intención de estos medicamentos es acabar con esa vida humana no nacida”.

Preocupaciones por la seguridad 

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El documento de la USCCB citó una serie de preocupaciones de seguridad, que incluían pérdida de sangre, infecciones e incluso la muerte, y señaló que la tasa de efectos adversos de los abortos químicos es más del 5%, que es cuatro veces mayor que la de los abortos quirúrgicos en el primer trimestre. 

“El registro de ‘eventos adversos’ de la FDA cita 28 muertes de mujeres entre septiembre de 2000 y junio de 2022”, señaló el documento, citando un documento de la FDA de 2022. “Aunque la FDA dejó de requerir informes de eventos adversos no mortales en 2016, reporta un total de 4.213 eventos adversos, incluyendo 1.048 hospitalizaciones (excluyendo muertes), 604 casos de pérdida de sangre que requirieron transfusiones, 97 embarazos ectópicos y 414 infecciones (71 de ellas ‘graves’)”, añade.

Sin embargo, los obispos argumentaron que la cantidad de mujeres que sufren efectos adversos probablemente sea mayor, citando un estudio revisado por pares de 2015 que encontró que más de un tercio de las mujeres terminaron en una sala de emergencia dentro de los 30 días posteriores a un aborto químico. 

“Es probable que las complicaciones no se informen en los EE.UU., ya que muchas son tratadas en las salas de emergencia de los hospitales, donde los médicos pueden no saber sobre el aborto o no codificarlo como tal en los registros médicos”, se lee en el documento. 

Skop estuvo de acuerdo y manifestó a CNA que los efectos adversos de los abortos químicos son más comunes que los efectos adversos de los abortos quirúrgicos, pero que el número probablemente sea mayor de lo informado.

“Es muy difícil saber cuántas complicaciones hay. La mayoría de los abortos se pagan de forma privada, las mujeres a menudo se sienten avergonzadas y no quieren hablar de su aborto”, sostuvo.

La desregulación de la FDA genera más preocupaciones

Los obispos advirtieron además sobre la falta de salvaguardias a través de la desregulación. El documento expresa preocupación porque las regulaciones de la FDA no requieren visitas al médico en persona, permiten que el medicamento se entregue por correo y el acceso a menores. Advierten que los posibles efectos adversos de esta desregulación nunca se estudiaron adecuadamente. 

“La FDA tampoco estableció restricciones de edad, a pesar de la ausencia de un estudio que establezca la seguridad de los medicamentos para niñas, y no incorporó las salvaguardias utilizadas en el ensayo clínico presentado para justificar la aprobación de la FDA, como el requisito de un examen de ultrasonido para confirmar la edad gestacional y detectar un embarazo ectópico peligroso”, señala el documento. 

El Dr. Robin Pierucci, neonatólogo y copresidente del comité provida del Colegio Americano de Pediatras, declaró a CNA que la falta de salvaguardias ha dejado “abandonadas médica y legalmente” a “mujeres con embarazos no planificados”.

“Debido a que la FDA eliminó tanto el mecanismo para reportar efectos secundarios como el examen médico en persona antes de tomar mifepristona, la salud de las mujeres se ha visto comprometida”, expresó Pierucci. "

También lamentó que, “sin supervisión y sin una ecografía, no hay forma de diagnosticar embarazos ectópicos (la mifepristona y un embarazo ectópico tienen síntomas similares), el embarazo puede estar más avanzado de lo pensado (aumentando el riesgo de complicaciones) y las infecciones de transmisión sexual pueden pasar desapercibidas”.

“Sin supervisión, un sangrado severo puede ser mortal o volverse grave debido a un sangrado prolongado durante semanas. Después, una infección con o sin problemas debido a un aborto incompleto puede ser letal”, agregó.

Skop, por su parte, comentó que la desregulación demuestra que el movimiento proaborto “priorizará la muerte del feto sobre la salud y seguridad de la madre” y que “si las mujeres resultan heridas, son daños colaterales” para ellas.

“Estamos viendo una ideología muy malvada en nuestro país y en nuestro mundo hoy”, subrayó. 

Estado actual

La Corte Suprema de los Estados Unidos aceptó escuchar la demanda que desafía la aprobación del medicamento para el aborto y las subsiguientes desregulaciones. Los obispos señalaron que el resultado podría tener un gran impacto en el aborto en todo el país, destacando que aproximadamente la mitad de todos los abortos realizados en los Estados Unidos son abortos químicos.

“Muchos estados han respondido promulgando leyes en contra del aborto, las cuales podrían ser explícitamente revocadas o quedar ineficaces mediante un mandato federal para permitir la entrega de medicamentos para el aborto a través del servicio postal de los EE.UU.”, señala el documento.

“Este caso ayudará a determinar si el aborto se promueve en todo el país como una forma rutinaria de ‘medicación’”, concluye.

Traducido y adaptado por el equipo de ACI Prensa. Publicado originalmente en CNA.


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