Benedicto XVI visita su Antigua Universidad

Cuando durante su próxima estadía en Baviera, el Papa Benedicto XVI visite la Universidad de Ratisbona, el punto central lo tendrá no sólo la visita de la Cabeza de la Iglesia Católica , sino la conferencia del antiguo colega que viene a su Antigua Alma Mater en calidad de miembro de la Universidad. En el índice de conferencias del año 2006, figurará Joseph Ratzinger como el profesor honorario con domicilio en Cittá del Vaticano.

De 1969 a 1977 Joseph Ratzinger fue profesor de dogmática y de historia del dogma en la Universidad de Ratisbona. Luego de muchos años, este 12 de septiembre dará nuevamente una conferencia. A las 5 de la tarde hablará ante científicos y políticos sobre el aporte de la teología católica al mundo de la ciencia.

Amigos personales

Entre los oyentes de su conferencia, estarán muchos conocidos del Papa de su época de catedrático universitario. Uno de ellos es el profesor de derecho, Reinhard Richardi, quien junto a toda su familia está unido a Benedicto XVI por una Antigua amistad de décadas. Ante el apretado programa del Santo Padre, el profesor de 69 años no cree que haya muchas posibilidades para una conversación personal, sin embargo cuenta que ya dos veces ha podido visitarlo en el Vaticano, y que mantiene contacto telefónico con su amigo, el Papa.

Ambos se conocieron durante los años 70, en la Universidad de Ratisbona. "Yo era el decano de la facultad de derecho y él era decano de la facultad de teología". Pronto ambos se mudaron a Pentling, una localidad vecina a Ratisbona. Ratzinger se construyó ahí una casita que compartió con su hermana María, y le recomendó luego su arquitecto a Richardi. Mas tarde casó a las hijas de Richardi, bautizó a sus dos nietos y celebró la misa por su 40º aniversario de bodas.

"Memoria brillante"

"Participa con gusto del crecimiento de los niños y del desenvolvimiento de nuestra vida familiar" señala el professor Richardi. Antes de su nombramiento como Sucesor de Pedro acostumbraban encontrarse fijamente durante las vacaciones de verano y para la navidad.

En esas oportunidades, el hoy Papa de 79 años solía deslumbrar a toda la familia con su brillante memoria, "podía recordar mucho mejor que yo el lugar donde se ubicaban las figuras del pesebre el año anterior", comenta con humor el catedrático.

En la Universidad de Ratisbona, Ratzinger siempre se sintió a gusto. "A pesar de los intranquilos tiempos del 68, siempre se sintió muy bien acogido en el círculo de docentes". Anteriormente le tocó enfrentar las violentas protestas estudiantiles, durante su época de profesor en Tübingen, a lo que siguió su contratación en Ratisbona.

Naturalmente el Papa no era partidario del neo-marxismo, pero en Ratisbona se mostró siempre lealmente disponible incluso a quienes enseñaban desde opiniones diversas a las suyas.

"Auditorios repletos"

El profesor de teología Wolfgang Beinert, quien trabajó como asistente de Ratzinger en la universidad de Ratisbona, y posteriormente asumiera la cátedra de dogmática, conoce al Papa inclusive desde su tiempo en Tübingen. "Recibí de él mi habilitación, y concelebraba todas las mañanas con él en la residencia de los estudiantes", recuerda el padre Beinert.

También conoce al Papa por su brillante espíritu. "Las aulas de sus clases estaban siempre repletas - recuerda el sacerdote hoy a sus 73 años- y a pesar de ello siempre se dedicó intensivamente a todos los diplomandos del mundo entero que asumía como asesor. Cuando enfrentaban fases de depresión, los ayudaba a superarla animándolos y consolándolos, pues una vez que asumía a alguien se preocupaba inclusive por el desempeño académico posterior de esa persona. Hasta hoy el Papa se encuentra una vez al año con sus antiguos alumnos".

Directo y preciso al punto

Otro de los antiguos colegas del Papa es el Profesor Dieter Heinrich, quien fuera Rector de la universidad el último año que Benedicto XVI trabajó en ella, ocupando la vice-rectoría. Heinrich recuerda sus conversaciones con el Profesor Ratzinger con gran exactitud. Recuerda que si bien el Santo Padre no era de hablar mucho, cuando tomaba la palabra, acababa las discusiones llevándolas hasta buen puerto. "Tiene la capacidad de ir al punto de los asuntos de manera precisa".


Fuente: ZDF.de