Marktl am Inn, la cuna del Papa


Marktl am Inn, la cuna del Papa

Marktl am Inn "es un lugar que posse algo de hogareño y de calidez" según opina el Papa Benedicto XVI acerca de la pequeño poblado que lo vio nacer, muy cerca de la ciudad de Altötting. Aún cuando Joseph Ratzinger ya era muy conocido en muchos círculos eclesiales y no eclesiales del mundo, no fue sino hasta su elección como Sucesor de Pedro que muchos pequeños lugares de Baviera recibieron parte de los rayos de luz que se proyectaron hacia la persona del Papa desde el 19 de abril de 2005, día de su elección.

El porpio Benedicto XVI recuerda poco de Marktl am Inn, pues le tocó vivir ahí apenas los dos primeros años de vida. A las pocas horas de nacer, un 16 de abril de 1927, fue bautizado por el párroco Josef Stangl en la Iglesia de San Oswaldo, con el nombre de "Joseph Aloisius Ratzinger" con el agua bendecida horas antes durante la vigilia pascual. En su libro "De mi vida" escribe el Santo Padre que, "ser el primer bautizado con el agua pascual fue tomado como signo de un destino especial". El que el inicio de su vida haya estado empapado desde el inicio con el misterio de la pascua, lo ha llenado siempre de especial gratitud hacia Dios.

Su lugar de nacimiento ha permanecido siempre en estrecho vínculo con el Papa. En 1997 le fue concedido por los ciudadanos de Marktl am Inn el título de "ciudadano ilustre", al celebrar sus 70 años. Luego de una misa en la parroquia donde nació a la gracia, el entonces Cardenal Ratzinger descubrió una placa recordatoria colocada en la fachada de la csa donde nació. En aquella ocasión decía el Papa, que "lo embargaba un sentimiento de 'estar en casa' en medio a la amabilidad y buen corazón de tantas personas a quienes unía una misma lengua y una misma fe. Luego de un largo recorrido de vida, es muy hermoso descubrir las propias raíces". Como un gran tesoro, guarda la comunidad de Marktl am Inn dos cartas, en las que el entonces Cardenal dejó impresa su alegría por la visita.

Ocho años después, ya como Benedicto XVI, durante el vuelo que lo llevaba de retorno a Roma después de la Jornada Mundial de la Juventud en Colonia, el piloto del avión de Lufthansa que lo llevaba a casa sobrevoló Ratisbona, dio una vuelta sobre Marktl am Inn, y a través del teléfono, el Santo Padre pudo comunicarse con los 2 mil habitantes reunidos para hacerle adiós desde la casa natal desde la que brillaban algunos espejos.

Los fieles quedaron profundamente tocados por la palabras que el Snato Padre les dirigiera personalmente. Espero que una chispa de la alegría que he experimentado salte hasta Marktl yes agradezca por todo lo que hacen, y haga posible un encuentro digno con las interrogantes de nuestra fe. Marktl am Inn queda muy cerca de Altötting, por lo que quisiera ahora rezar con ustedes un Avemaría e impartirles mi bendición".

Así, Marktl estará siempre unido de un modo especial con el Papa en Roma.