9 de marzo de 2022 9:27 am

Obispo destituido por el Papa Francisco: Soy bienaventurado por sufrir persecución

Por David Ramos

Mons. Daniel Fernández Torres. Crédito: Diócesis de Arecibo.

El Obispo de Arecibo (Puerto Rico), Mons. Daniel Fernández Torres, destituido por el Papa Francisco este 9 de marzo, aseguró que se siente “bienaventurado por sufrir persecución y calumnia”.

En una carta publicada poco después de que la Oficina de Prensa de la Santa Sede anunciara la decisión del Papa, Mons. Fernández Torres aseguró que “hoy puedo tener la frente en alto y aún siendo imperfecto y pecador, saber que he hecho lo correcto y eso me da mucha paz interior”.

“Me conforta además el significado en hebreo del nombre Daniel, que providencialmente recibí en mi bautismo, ‘Dios es mi juez’”, expresó.

Con información de una fuente cercana al caso, ACI Prensa señaló el 8 de marzo que la destitución del Obispo de Arecibo, de 57 años, era inminente.

Los obispos están obligados a presentar su renuncia al Papa a los 75 años, según establece el canon 401 del Código de Derecho Canónico, la ley de la Iglesia. Si lo hacen antes, debe haber una razón grave que suele ser por motivos de salud.

La destitución estaba originalmente programada para el 9 de marzo. Sin embargo, la tarde de ayer, en medio de consultas por vía telefónica y correo electrónico realizadas por esta agencia, el Delegado Apostólico para Puerto Rico, Mons. Ghaleb Moussa Abdalla Bader, le comunicó al Obispo de Arecibo que la decisión de la Santa Sede quedaba temporalmente suspendida.

Según Mons. Bader, la destitución quedaría detenida hasta que el Papa Francisco concluyera sus ejercicios espirituales de Cuaresma, el 11 de marzo, y pueda recibir en audiencia en el Vaticano al Obispo de Arecibo.

Pocas horas después, la destitución del Prelado fue publicada por el Vaticano.

El Papa Francisco nombró como Administrador Apostólico a Mons. Álvaro Corrada del Río, jesuita y Obispo Emérito de Mayagüez.

Aunque la Santa Sede no ha hecho público el motivo de la destitución, ACI Prensa pudo conocer que al menos dos razones llevaron a que el Vaticano tomara esa decisión.

La primera fue la inicial negativa del Obispo de Arecibo a trasladar a los seminaristas de su Diócesis, actualmente en formación en la Universidad de Navarra (España), al nuevo Seminario Interdiocesano de Puerto Rico, aprobado por el Vaticano a inicios de marzo de 2020.

El otro factor fue la defensa del Obispo de Arecibo del derecho a la objeción de conciencia de los fieles católicos ante la vacunación obligatoria en un comunicado publicado el 17 de agosto de 2021, siguiendo las orientaciones difundidas más de medio año antes por la Congregación para la Doctrina de la Fe de la Santa Sede.

Mons. Fernández Torres se negó días después a firmar un comunicado conjunto de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña que aseguraba que “hay un deber de vacunarse y que no vemos cómo pueda invocarse una objeción de conciencia desde la moral católica”.

En el polémico comunicado del Episcopado de Puerto Rico, sin la firma del Obispo de Arecibo, se solicitó que los católicos no vacunados “se abstengan de participar en las demás actividades comunitarias presenciales de las iglesias”.

La Santa Sede solicitó al Obispo de Arecibo renunciar al cargo, pero este se negó por razones de conciencia.

En su carta de este 9 de marzo, Mons. Daniel Fernández Torres lamentó “que en la Iglesia donde se predica tanto la misericordia, en la práctica algunos carezcan de un mínimo sentido de la justicia”.

“A mí no se me ha hecho ningún proceso, ni se me ha acusado formalmente de nada y sencillamente un día el Delegado Apostólico me comunica verbalmente que de Roma se me pedía la renuncia. Se sustituye ahora a un sucesor de los apóstoles sin emprender ni siquiera lo que sería un proceso canónico deberoso para destituir a un párroco”, dijo.

El Prelado reveló que la Santa Sede le informó “que no había cometido ningún delito pero que supuestamente ‘no había sido obediente al Papa ni había tenido la suficiente comunión con mis hermanos obispos de Puerto Rico’”.

“Se me sugirió que si presentaba la renuncia a la diócesis quedaría al servicio de la Iglesia por si en algún momento me necesitaban en algún otro cargo; oferta que de hecho demuestra mi inocencia. Sin embargo, no renuncié porque no quise hacerme cómplice de una acción del todo injusta y que aún ahora me resisto a pensar que pueda ocurrir en nuestra Iglesia”, manifestó.

Mons. Fernández Torres destacó que “esta experiencia personal, por otro lado, me ha ayudado a darme cuenta de un modo nuevo de la grave responsabilidad que tenemos todos los obispos en el gobierno de la Iglesia que es apostólica y no piramidal, sinodal y no autocrática”.

“Creo que por bastante tiempo muchos obispos hemos estado observando preocupados lo que ocurre en la Iglesia y nos hemos resistido a creer lo que está pasando. Hoy más que nunca debemos recordar nuestro llamado a ser profetas”, señaló.

“Son tiempos difíciles, pero no perdamos la esperanza”, alentó.

Mons. Daniel Fernández Torres nació en Chicago (Estados Unidos) en 1964, y fue ordenado sacerdote de la Diócesis de Arecibo a los 30 años, en 1995.

En 2007, el hoy Papa Emérito Benedicto XVI lo nombró Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de San Juan de Puerto Rico, liderada entonces y actualmente por Mons. Roberto Octavio González Nieves. Tres años más tarde fue designado como Obispo de Arecibo.

Mons. Daniel Fernández Torres ha sido la voz más crítica en la Iglesia en Puerto Rico contra la ideología de género.

En su carta, el hoy Obispo Emérito de Arecibo expresó su alegría por “cuanto hemos podido hacer juntos desde la diócesis de Arecibo, en estos casi doce años, en la pastoral juvenil y vocacional, en la lucha por la dignidad del amor humano, la familia y el respeto a la vida”.

Además, destacó el trabajo realizado “en la libertad de la Iglesia frente a las injerencias políticas, en la formación de sacerdotes santos y en haberle regalado una ‘Casa’ a la Virgen en nuestro Santuario diocesano”.

“Si por procurar ser fiel a Dios se me sustituye en el cargo, vale la pena, pues como obispo puedo ser útil a la Iglesia con mi propio testimonio”, expresó.

Hacia el final de su mensaje, Mons. Fernández Torres reiteró su “comunión en la fe católica, con el Papa y mis hermanos en el episcopado, a pesar de mi perplejidad ante una arbitrariedad incomprensible”.

“Y si, de aquí en adelante, puedo servirles en algo, declaro mi plena disponibilidad”, dijo.

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