8 de noviembre de 2022 1:39 pm

Escultura del primer santo de Centroamérica llega a los jardines de Castel Gandolfo

Por Almudena Martínez-Bordiú

Escultura de Hermano Pedro de San José. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

La imagen de Pedro San José, el primer santo de Centroamérica conocido como “el San Francisco de las Américas”, ocupa desde hoy un lugar privilegiado en los jardines de Castel Gandolfo, la residencia de verano de los Pontífices a las afueras de Roma.

En la mañana de este 8 de noviembre se inauguró en los jardines de las Villas Pontificias de Castel Gandolfo una escultura en mármol de Pedro de San José de Betancur, misionero español popularmente conocido como “el hermano Pedro”.

Escultura de Pedro de San José. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

La escultura fue bendecida por el Cardenal Fernando Vérguez Alzaga, presidente de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, quien pidió que el testimonio de este santo “siga vivo en medio de la belleza de estos jardines para acercar los corazones al Señor”.

Cardenal Fernando Vérguez Alzaga. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

El evento contó también con la presencia del Obispo Auxiliar de la Ciudad de Guatemala, Mons. Tulio Omar Pérez, quien en conversación con ACI Prensa mostró su emoción “porque es un santo muy arraigado en la devoción de Guatemala”.

Además, señaló que “los santos son universales y que esté aquí en Castel Gandolfo es también un signo de unión con el Santo Padre”.

Mons. Tulio Omar Pérez. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

“Que un santo tan querido en Guatemala se haga presente aquí, en un lugar que está ligado al Papa, es una alegría y un honor”, añadió.

Por último, explicó que esta escultura es “la primera de muchas” que colocarán en estos jardines, “una iniciativa muy hermosa que subraya esa universalidad y la unión con el Santo Padre”.

Por su parte, el embajador de Guatemala ante el Vaticano y promotor de esta iniciativa,  Alfredo Vásquez, dijo que “esta es una fecha muy especial para el pueblo católico de nuestro país”, y recordó que “el Hermano Pedro sigue viviendo entre su gente de Guatemala”.

La escultura en mármol muestra al santo con la indumentaria típica de los Hermanos Terciarios Franciscanos de su época. 

Detalle de la escultura. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

Además, debajo del brazo izquierdo lleva un sombrero y un papel doblado donde apuntaba las oraciones en sufragio de las almas, así como un rosario al cuello y un cordón con nudos ceñido a la cintura. 

Al evento también acudió la Hermana Raffaella Petrini, una de las tres mujeres que el Papa Francisco nombró el pasado mes de julio como miembro del Dicasterio para los Obispos.

Hermana Raffaella Petrini. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

Pedro de San José

Pedro de San José Betancur nació en Vilaflor, Tenerife (España), el 21 de marzo de 1626, en el seno de una familia humilde de pastores y agricultores, donde pudo ser educado por sus padres profundamente cristianos.

Con tan sólo 23 años abandonó Tenerife y, después de 2 años, llegó a Guatemala, tierra que la Providencia había asignado para su apostolado misionero.

Nada más pisar tierra padeció una grave enfermedad que lo puso en contacto directo con los más pobres del país.

Tras recuperar inesperadamente la salud, quiso consagrar su vida a Dios realizando los estudios eclesiásticos pero finalmente profesó como terciario en el Convento de San Francisco (Guatemala) para vivir en la humildad, pobreza, penitencia y el servicio a los pobres.

Visitó hospitales, cárceles y las casas de los pobres. También ayudó a los emigrantes sin trabajo y a los adolescentes de la calle.

Fue el fundador del primer hospital de convalecientes y también construyó la primera escuela popular para niños y adultos a la que asistían los más necesitados independientemente de su país de origen.

Otros terciarios imitaron su ejemplo y pronto fundó la Orden de los “Betlemitas”, ya que a su obra de Caridad la llamó “Belén”.

El santo Hermano Pedro se adelantó a su tiempo con métodos pedagógicos nuevos y sus escritos espirituales son de una agudeza y profundidad inigualables.

Murió a los 41 años en Guatemala y fue canonizado por San Juan Pablo II en la Ciudad de Guatemala en el año 2022.

Bendición de la escultura. Crédito: Daniel Ibáñez/ACI Prensa

Las Villas pontificias de Castel Gandolfo

Tradicionalmente, los jardines de Castel Gandolfo han sido de uso privado para los Papas, quienes solían pasar los meses más cálidos del año en el Palacio Pontificio de Castel Gandolfo, situado a 25 kilómetros de Roma.

Las Villas Pontificias de Castel Gandolfo ocupan una superficie de 55 hectáreas en la zona de Castelli Romani dentro de la provincia de Roma y están incluidas en las zonas extraterritoriales del Vaticano en Italia.

Estas zonas se otorgaron a la Santa Sede con los Pactos Lateranenses en 1929 ya que constituyen la residencia suburbana frecuentada por los pontífices desde el pontificado del Papa Urbano VIII en el siglo XVII.

Cabe destacar que el Papa Francisco renunció a la residencia de Castel Gandolfo y abrió sus puertas como museo.

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